lunes, 13 de febrero de 2012

MI MUNDO ZURDO III

La escritura es difícil de aprender para los niños zurdos, además, usualmente los profesores prefieren que escriban con la derecha. Esto es porque la escritura con la mano izquierda es una imagen invertida (escritura especular, como en un espejo) a la diestra, haciendo el proceso de aprendizaje confuso para estudiantes zurdos. El resultado es que la mayoría de los niños zurdos escribe con la mano torcida con respecto al antebrazo, en vez de simplemente inclinar el papel o ponerlo al otro lado del cuerpo. De este modo la mano va cubriendo la tinta fresca, forzando al que escribe a levantarla del papel y haciendo la sujeción aún más incómoda. Se emborrona y mancha además los dedos, el canto de la mano y el puño de la manga. Una vez que el hábito se ha formado, es difícil de romper. Incluso algo tan fácil como trazar una línea recta puede ser complicado, dado que no pueden ver la forma de la línea a medida que avanzan en la hoja. Cuando la mano izquierda se coloca correctamente, está por debajo la escritura. Los diestros van apartando la mano de lo escrito con su avance al escribir, y cuando llegan a la línea siguiente han pasado unos segundos que le han dado tiempo a secar a la tinta. Es por esto que muchos niños zurdos se creen que escriben mal porque dejan la página sucia dado que arrastran inevitablemente con la mano la tinta del rotulador o bolígrado. A los zurdos que escriben en árabe y hebreo les es más fácil, porque en esas lenguas se escribe hacia la izquierda, evitando que los zurdos pongan la mano sobre la tinta de lo escrito como sucede en idiomas de escritura hacia la derecha. Como curiosidad, es interesante ver que Leonardo Da Vinci escribió sus cuadernos y códices usando la escritura especular, de derecha a izquierda


Como todo rasgo particular, albinismo, enanismo, etc., la zurdera desde antiguo ha alimentado numerosas supersticiones y por extensión ha entrañado persecuciones. A lo largo de la historia, ser zurdo ha sido considerado algo negativo; la palabra latina sinister quería decir 'izquierda', precisamente la palabra «siniestro», que también significa 'zurdo' («a diestra y siniestra») tiene unas connotaciones negativas que todo el mundo conoce. A los niños zurdos se les ataba la mano izquierda a la espalda para que aprendieran a escribir con la derecha. Se habla así, en Francia, de «zurdo contrariado» para calificar a un individuo naturalmente zurdo, pero que se le ha constreñido a volverse diestro. Se puede también constar que el hecho de ser zurdo siempre ha sido visto como una particularidad notable, «Zurdo» ha llegado a ser un nombre propio, contrariamente a «Derecho», lo que prueba que se trata de un rasgo marcado de estas personas. Estas descalificaciones prejuiciosas no han sido privativas de los zurdos. Hasta época reciente ser manco, mudo, bizco, albino, mestizo, tuerto, cojo, tartamudo, deforme, padecer una enfermedad crónica como la tuberculosis, lepra, etc., se consideraba indicativo de castigo de Dios, enfermedad del espíritu, depravación psíquica, tara moral o degeneración. En la antigua China, el izquierdo era el lado «malo». El adjetivo «zurdo» (en chino mandarín: 左, zuo) significa 'impropio' o 'desacuerdo'. Por ejemplo, la frase «sendero izquierdo» (左道, zuodao) se usa para cosas ilegales o inmorales. En algunas partes de China, aún hay adultos zurdos que recuerdan con amargura el sufrimiento por su «crimen» y el consiguiente castigo traumático por no aprender a ser diestro, tanto en la escuela primaria como secundaria. En noruego, la expresión venstrehåndsarbeid ('obra zurda') significa «realizado de forma insatisfactoria».

El costado izquierdo ha tenido siempre mala reputación, «no levantarse de la cama con el pie izquierdo» es una de numerosas supersticiones. Existen numerosas referencias bíblicas: El Benoní del Antiguo Testamento, que significa: 'Hijo de mi dolor, de mi tristeza, de mi siniestra', cambió su nombre de nacimiento a Benjamín.[cita requerida] En el reino de los cielos, son los elegidos los que están sentados a la diestra de Dios y los condenados a la izquierda, durante el Juicio Final, y por lo mismo, los zurdos frecuentemente han sido vistos con desconfianza y circunspección por la mayoría diestra. En el mundo islámico, una persona zurda es considerada sucia. Este profundo estigma árabe contra los zurdos data del periodo pre-industrial, cuando el papel era extremadamente raro, en muchas zonas todavía lo es, así como los cantos rodados de superficie lisa, limpia y seca, y el agua era demasiado preciosa para lavarse las manos. Como una mano es necesaria para limpiarse después de defecar, y como es imposible limpiarla concienzudamente, la mano usada para esta tarea era la izquierda, y juzgaban no apto usarla para nada más, especialmente si se tiene en cuenta que muchos árabes comen sin cubiertos, pizcando directamente con los dedos de la mano derecha, de ollas o fuentes comunales, manteniendo la mano izquierda oculta durante la comida y sin auxiliarse con ella en ningún caso. Hasta el día de hoy, es tabú comer con la izquierda. Ofrecer un apretón de manos con la izquierda o saludar con la izquierda puede considerarse un insulto grave. De algún modo, se puede considerar que, debido a este tabú, en algunos países árabes los zurdos no son bien vistos.

Ciertamente, ha habido discriminación negativa en contra de las personas zurdas a lo largo de la historia:

Hasta el final del siglo XX, Las monjas católicas romanas en las escuelas elementales de Estados Unidos castigaban a los niños por usar su mano izquierda para manuscribir, típicamente dándoles un golpe con una regla si intentaban agarrar un lápiz con ella. Un ejemplo de esto son los jugadores de béisbol Lou Gehrig y Babe Ruth.

Tan recientemente como en los inicios del siglo XX, los profesores de escuela en los Países Bajos forzaban a la escritura diestra (convirtiéndolos así en ambidiestros) a chicos de amanuencia zurda. Igualmente, en España, hasta los años 60, en los colegios no se permitía que los exámenes de ingreso en el Bachillerato se redactaran con la izquierda, obligando a los niños a ser ambidiestros.

Esta forma de escribir era frecuentemente interpretada como un signo de influencia satánica, y por eso prohibida. Los inuit también creen que un zurdo es un hechicero o un Chamán.

En la antigua Roma, como ocurre en los ejércitos modernos, también les contrariaban los zurdos. Un muchacho zurdo, formándose para ser legionario debía mantener su mano en su costado y usar el gladius con la mano derecha. Esto se debe a la necesidad: un soldado invertido, puede interferir la cohesión y el orden de combate.

En Asia, un japonés podía repudiar a su esposa si se descubría que era zurda. Hasta hace muy poco, en China, los zurdos eran coaccionados para ser diestros. En este caso en parte era porque, así como los caracteres latinos se escriben fácilmente con la izquierda, los caracteres chinos resultan ininteligibles. Algunos trazos se entorpecen con los dedos de la mano izquierda. La dirección prescrita para cada línea, sigue la amanuencia derecha de cada movimiento.

En Indonesia, y otras partes del mundo, se considera incorrecto comer o aceptar regalos con la mano izquierda. Una razón descansa en que una persona que come con la zurda, puede tropezar con el que come junto a él (diestro). Otra razón en que la emplean para asearse en el retrete.

MI MUNDO ZURDO II

Los zurdos eran discriminados en la Edad Media, e incluso golpeados en los siglos XVIII y XIX. Tenían menos posibilidades de casarse y reproducirse. Todo esto declinó en el siglo XX, y es a partir de entonces la explosión de grandes talentos y magníficos artistas zurdos. Desgraciadamente, tienden a sobre-representarse en ambos extremos de la escala intelectual, y así como genios, el grupo también produce un número desproporcionadamente alto de zurdos con problemas de aprendizaje. Hay sugerencias de la relación entre la zurdera y tartamudeo, y autismo del niño, entre otras discapacidades. Muchas de estas causadas por tratar de convertirlos en diestros. En 2006, investigadores del Lafayette College y la Johns Hopkins University en un estudio encontraron que hay un 26% más de varones zurdos graduados que diestros en todo el mundo.


Las estadísticas muestran que entre la gente mayor hay menos zurdos, es decir, los porcentajes de zurdos caen bruscamente con la edad. En Estados Unidos el 12% de los veinteañeros es zurdo, mientras que solo el 5% de la gente de 50 años lo es y en el caso de la gente de 80 años el porcentaje cae al 1%. El estudio14 El misterio de la muerte temprana de los zurdos (The Left-handers Early Death Mystery), publicado en 1991, afirmaba que estas estadísticas indicaban que los zurdos tienen una esperanza de vida 9 años menor y explicaba este desenlace por la mayor mortandad de accidentes a causa de su «dolencia», que los convierte en más torpes y mal equipados para sobrevivir en un mundo diestro. Los investigadores atribuyen ahora la mayor parte de la diferencia entre grupos de edad al hecho de que la gente más anciana ha experimentado más presión para cambiar de mano, un factor que no afecta a las generaciones más jóvenes. Esto se ve corroborado por el hecho de que más mujeres que hombres cambiaron de mano, y las mujeres en promedio, tienen la vida más larga que los hombres.

Los zurdos están constantemente en desventaja en la sociedad. Casi todos los utensilios, las herramientas y diseños (interfaz de programas, bailes, judo, karate...) son para diestros. Los modelos para zurdos son raros, y deben ser pedidos expresamente.17 Como la mayoría de las personas son diestras, los inventos prácticos son diseñados para su utilización con la mano derecha. Muchas personas zurdas tienen dificultad para adaptarse a un mundo en donde todo está al revés, viéndolo desde el punto de vista del zurdo. Es por eso que una persona zurda tiene más posibilidad de cometer algún error que le pueda causar un accidente. Los instrumentos musicales, las tijeras, los abrelatas, las pruebas de personalidad, el carrete de la caña de pescar, la posición de los controles en los aparatos... incluso con un cuchillo se corta mejor si se empuña con la mano derecha. El problema, obviado por muchos años, causa incomodidad, dificultad, desventaja, frustración y a veces peligro para los zurdos. La sociedad de consumo, cada vez más competitiva, y los avances ergonómicos disminuyen paulatinamente el problema, y paralelamente producen un mercado para zurdos y personas con discapacidades. Con todo, un operario o un profesional zurdo sigue en desventaja, incluso por la forma de ordenar las cosas, y tendrá que adaptarse al uso y disposición de los compañeros diestros. La vivienda y la forma de sentir de un zurdo son distintas.

Hoy los zurdos tienen cuadernos especiales, plumas de escribir, reglas, sacapuntas, tijeras, sacacorchos (con la espiral al revés), barajas (con números en las cuatro esquinas), relojes (cuyas agujas giran en el sentido contrario a las agujas del reloj), pianos, teclados de ordenador, guantes de béisbol, cámaras de fotos, palos de golf, guitarras, cubiertos, autos (se está viendo la posibilidad de crearlos, tanto para los que conducen por la derecha, como para los que conducen por la izquierda), etc. Las consolas de videojuegos como PSP y Nintendo DS traen una predisposición del teclado más favorable a ser usada con la mano izquierda.

Ejemplos: cuando un zurdo va a un sitio público, encuentra que los bolígrafos se ponen con una cadena al lado derecho y no alcanzan a escribir; en un examen, las sillas llevan un pupitre incorporado, pero solo para diestros; las tijeras, una herramienta muy común, están conformadas de tal manera que la línea a cortar puede ser vista por un diestro, pero no por un zurdo, y sus ojetes están moldeados de modo que es muy difícil para un zurdo sujetarlas, y un uso continuado le produce un dolor severo. El ratón de muchos ordenadores está hecho y configurado, algunas veces, para sostenerlo solo con la mano derecha. Las reglas y las reglas para entintar están diseñadas de manera que fuerzan a los zurdos, para no emborronar los dibujos con la tinta, a medir y trabajar con ellas del revés, con la parte de arriba hacia abajo, viendo las medidas invertidas como en un espejo, y eso sólo si la regla es transparente. Los lápices y bolígrafos, la forma de escribir para los occidentales, cuando escriben con la mano izquierda, no pueden leer sus inscripciones fácilmente, porque tapan lo que escriben con su mano izquierda con la que agarraron la lapicera o bolígrafo. En las sierras y cepillos eléctricos, si los empuñan con la mano izquierda, el botón de seguridad no está a su alcance y en cambio la viruta va directamente a su cara. Las armas largas de fuego, expulsan las vainas y gases calientes por su costado derecho, directamente a la cara si se disparan con la izquierda. Los test de personalidad confunden las respuestas de un zurdo con las de un paranoico.

LEY 52

"EL ACCESORIO MÁS CARO ES EL QUE MENOS SE UTILIZA".

MI MUNDO ZURDO I

Una persona zurda es aquella que tiene tendencia natural a utilizar preferentemente el lado izquierdo de su cuerpo, ya sea la mano o el pie. Yo nací zurdo cerrado, nadie sabe por qué y a nadie le importó nunca. Lo cierto es que siempre me he sentido muy orgulloso de serlo y seguiría sintiéndome así mil veces. Desde los 3 ó 4 años, mi madre decidió que ser zurdo no era viable y ni siquiera una opción, y tomó cartas en el asunto. Recuerdo cómo me cambiaba el lápiz de mano a la derecha y la cuchara cuando iba a comer. Mis hermanos le decían que era una bobería, que ser zurdo era normal, pero ella no hizo caso. Finalmente creó en mí algo un tanto extraño. En la actualidad soy zurdo natural, escribo y como con la derecha, pero hago todo lo demás con la izquierda. Incluso en ciertos aspectos soy ambidiestro. Todo lo que se haga con el pie, para mí implica ser zurdo. Mi pierna derecha no sirve para otra cosa que para apoyarme y no dejarme caer, la izquierda es la responsable. En cuanto a los deportes soy diestro jugando a tenis, saco con la derecha, pero mi mejor golpe es justamente el revés porque la fuerza la tengo en el brazo izquierdo. En la derecha tengo la precisión que me dio el escribir y comer, en la izquierda tengo la fuerza natural del ser humano zurdo. Juego a padel y a squash con la zurda, a balonmano y a cualquier otro deporte que no implique raqueta también juego con la izquierda. Soy ambidiestro para deportes de raqueta, para abrir botellas, para destapar cosas, para utilizar el móvil, y para otras tantas cosas.

Podría parecer obsesivo y descarado, pero llevo más de 20 años analizando la ambivalencia de mis brazos y piernas, el control de cada lado de mi cuerpo. Finalmente agradezco a mi madre que me haya obligado a escribir con la mano derecha, pero no por los motivos que ella creía, sino por la comodidad de no mancharme la mano con bolígrafo cada vez que escribo con la zurda y paso la mano sobre lo que escribo. He leído muchísimo sobre personas zurdas, las he estudiado y las veo cada día. Actualmente conozco muchísimas personas zurdas. Yo pienso que las personas zurdas tenemos algo entre nosotros mismos que nos lleva a ser sutilmente diferente entre nosotros cuando descubrimos que lo somos. En cada película, cuando veo a alguien utilizar la mano izquierda para algo siempre salta una alarma en mi interior que hace decir: “ese es zurdo”. Los tenistas, los intérpretes, los actores, los cantantes, todos los que hagan algo con su mano izquierda serán descubiertos por mi sentido de la vista. No es forzado, es natural, no lo puedo controlar. Es como si algo fuera diferente, y definitivamente ser zurdo lo es.
En mis muchas investigaciones personales y privadas  he leído decenas de artículos sobre esta materia. Me he asombrado en tantas ocasiones que he sentido la necesidad de plasmar aquí una entrada no solo con mi experiencia, sino con los resultados de mis constantes lecturas. Hay un estudio que indica que los zurdos hasta la adolescencia no son conscientes, pero muchos de sus problemas a esa edad, como ejercitar su motricidad, se deben a su condición de zurdos. Muchos profesores, desde prescolar deben desarrollar destrezas en zurdos como fomentar las buenas posturas y ciertas tácticas para que puedan realizar su vida normal en un mundo diestro.
En el planeta, hay un 13% de zurdos, y es más común en hombres que en mujeres. Casi un 4% más son varones. Existirían muchos más zurdos  si no fuera por la presión social que los obliga a ser diestros. Sujetos con dislexia, epilepsia, síndrome de Down y autismo tienen muchas más probabilidades de ser zurdos. En los gemelos idénticos, si uno es zurdo, el otro tiene un 76% de probabilidades de serlo también. En Asia y Europa del este es donde se concentra un mayor número de zurdos.
En general, un zurdo se maneja mejor con la pierna izquierda y su lado izquierdo es más sensible. Oye mejor con el oído izquierdo, ve mejor con el ojo izquierdo y su visión espacial se orienta por la izquierda. Tiene más sensación táctil en la parte izquierda del tronco. Los zurdos se rigen por el hemisferio derecho de su cerebro (el que estás relacionado con la genialidad), aunque algunos utilizan el izquierdo (esto nunca se da en los diestros, que son regidos por el hemisferio izquierdo continuamente). Se habla de zurdo homogéneo si esta lateralidad concierne a los otros órganos, como el oído, el ojo o la pierna, y en el caso contrario se habla de zurdo parcial, que es el que tiene lateralidad cruzada.
Una creencia sugiere que los zurdos son más inteligentes o creativos que los diestros, aunque hay un debate sin resolver dentro de la comunidad científica sobre cómo relacionar la inteligencia con la creatividad. Algunos estudios han demostrado que existe una pequeña correlación entre los zurdos y la creatividad-inteligencia. Esto pudiera deberse al hábito desde temprana edad de adaptar y crear recursos para uso personal, y no poderse valer de obras para diestros. En su libro Right-Hand, Left-Hand,[] Chris McManus, del University College of London, arguye que la proporción de zurdos está en alza, y sostiene que el colectivo zurdo ha producido históricamente una cuota por encima de la media de grandes triunfadores. Dice que sus cerebros están estructurados de manera diferente, de modo que extiende su abanico de posibilidades, y que los genes que determinan la condición de zurdera también gobiernan el desarrollo de los centros del lenguaje.
Próximamente más información sobre el tema. De momento dejo un listado de zurdos famosos a lo largo de la historia:
Benjamin Franklin, príncipe Carlos y Guillermo de Inglaterra, Napoleón, Julio César, Ramsés II, Fidel Castro, Helen Keller, Kennedy, Mark Twain, Lewis Carrol, Kurt Cobain, Phil Collins, Billy Corgan (Smashing Pumpkins), Carole King, George Michael, Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci, Robert De Niro, Greta Garbo, Tom Cruise, Nicole Kidman, Luke Perry, Sarah Jessica Parker, Angelina Jolie, Bruce Willis, Maradona, Romario, Jimmy Connors, Rod Laver, Martina Navratilova, Guillermo Vilas, Monica Seles….

MI PRERROGATIVA

Todo ser humano tiene una bomba de relojería en su interior. Puede ser aplicada a cualquier ámbito de la vida, pero siempre permanece vinculada al cuerpo y sentimientos de quien la posee. Yo la mía la conozco casi a la perfección. Poco a poco ha ido llenándose de pólvora, de metralla, de mentiras, de engaños, de decepciones… en resumen, de todas esas cosas que hacen que finalmente explote, ya sea en forma de lágrimas o de ira. Cuando llega justo ese momento, el último minuto crítico que nos hace replantearnos si debemos detonar esa bomba o vaciarla de toda esa basura que lleva y volver a empezar de cero. Es justo ahí cuando, en ocasiones no podemos elegir. Yo, estuve en esa situación y definitivamente no tuve elección…mi bomba explotó.
Fue tan violento aquí en mi pecho que no quise volver a estudiar, no quise volver a ese camino que me llevaría a ser intérprete, a adorar la lengua de signos como lo hago. Ya no me merecía la pena corregir mis errores, ni grabar nuevas canciones, ni conocer a más personas sordas, ni hacer de sordociego o de guía por la calle para ser un mejor profesional. Fue tan profundo que me hizo replantearme muchas cosas en mi vida. Hoy, a los 28 casi recién cumplidos, estoy en un punto en el que ya no hago las cosas que no me apetece hacer. Soy diferente, pero no tan diferente como ellos me pintan. Inevitablemente mis lágrimas comenzaron a caer, por primera vez rodaron por mis mejillas siendo el motivo un ciclo superior y lo que ello conlleva en la actualidad.
Gracias a personas que no se molestan en contrastar opiniones, que se creen cualquier cosa que se les cuenta, que no solamente se la creen, sino que aprovechan para divulgarla. Malas personas que inventan y manipulan, que quieren protagonismo a toda costa, personas que en el más fondo de mi bomba yo detesto y desprecio, que no me aportan nada. Ni siquiera merecen estas palabras porque no han sido capaces de interesarse por mis motivos, por mis razones. Ellos son personas que encarcelan sin piedad y juzgan sin información. Por ellos, y gracias a ellos, voy a terminar lo que empecé. Aunque me cueste ir a clase cada día con desgana, aunque nunca llegue a trabajar como profesional en la materia, pero no será por ellos que abandone algo por lo que siento pasión.
Actualmente mi bomba está vacía, limpia e impoluta. Ya no se molesta por ciertas personas que no tienen cabida en mi existencia y por toda esa cadena de seres humanos que los siguen como zombis y que ellos lo llaman “amistad”. La amistad se desenmascara con el tiempo, y todos lo veremos. Lo más gracioso es ver cómo hablan de situaciones o personas que no conocen de nada aunque ellos crean que sí. Profesionales ya formados desviados de su camino, del sendero de la justicia, de la parcialidad. Profesionales que no saben separar la amistad del cotilleo barato. Eso sí que ha sido una gran decepción, pero todo, en esta vida, finalmente caerá por su propio peso. Todos ellos, en su interior, también poseen una bomba y tarde o temprano, inevitablemente…explotará. 

miércoles, 1 de febrero de 2012

VEINTE Y SIETE

"SI EN EL MUNDO NO EXISTIERA EL DOLOR, ENTONCES LA ALEGRÍA NO TENDRÍA VALOR".

28


Y aquel chico creció, 28 inviernos ya…las primaveras no son para mí, me atacan y pasan victoriosas pisoteándome. Ese poeta que se pasaba los años escribiendo y diseñando, maquinando y planeando sigue consiguiendo objetivos que no se ha marcado y apenas desea. No hablo de rumbos porque perdí el mío en alguna de mis guerras internas. Puede que hasta se haya escondido entre los pulmones. He notado que los 28 me van arrugando, pero lo que más me inquieta es cómo he llegado hasta ellos. Vivo en una casa fría, húmeda, solitaria, diminuta, en la que paso menos tiempo del que debería, pero para mí son años aquí dentro. Llegué desterrado y solo, y así es como continúo.
He perdido algunos pilares que daba por seguros y no me he molestado en recuperarlos. Mis amigos se han diluido, se han dividido, ya no suena el teléfono, ni escucho sus voces. Algunos se han marchado a nuevos lugares, otros andan inmersos en trepidantes aventuras, para otros tan sólo soy una segunda opción. ¿Qué queda en mí de lo que fui? Ellos deben saber mejor que yo. Y mi eterna aliada…la música. Ya apenas me preocupo de escuchar todos los nuevos discos que salen al mercado, las voces diferentes, los ritmos trepidantes. Me estanco en los noventa y principios de siglo. Es imposible que esa parte de mí haya muerto tan pronto. Ya no siento curiosidad, ya no me interesa tanto la música, ya ni ella pudo ayudarme en mis 27.
Hago tantas cosas a los 28 que a mí me parecen más bien pocas. No sé si puedo seguir tirando, si tengo que empezar a recoger lo que sembrado, o si realmente no hay frutos que he de recibir. Nadie se molesta en descubrir qué hay detrás de mi careta, qué guardo en mi cazadora. Se limitan a mirar desde la lejanía señalándome con sucios índices llenos de pecado. Yo me quedo quieto mientras rebuzno en mi interior y me vuelvo más animal cada vez. ¿De qué se trataban los 28? ¿La antesala de la treintena? Nunca pensé que llegaría este momento, pero aquí lo tengo y no estoy interesado en profundizarlo, ya no. Sin persona no hay nada más, y yo he de empezar a construir mi casa por el tejado, como siempre he hecho. Un nuevo error más, ¿acaso importa ya?

SI ESTOY LOCO


No puedo pasarme la vida entera viviendo de nostalgia en nostalgia. Recordando tiempos pasados que se me antojan mejores y más felices. Puede que hasta incluso sea lo que no me deja ser yo del todo. Todo eso que me perturba dentro de mi cabeza no me deja ser libre. Pienso hacia atrás, volviendo unos cuantos años y viendo muchas alegrías y penas: personas que tuve y ya no están, que me marcaron a fuego, situaciones que aún no he podido superar y duelen…más de lo que quisiera. No sé si podría tratarse de algún castigo, si acaso para eso existe la figura del psicólogo o psiquiatra; para sacar todo lo que atormenta y no deja avanzar. A veces me odio tanto que quisiera no estar aquí, ni así, no ser yo, ni ninguna otra persona más.
¿Por qué los finales no tienen recuerdos dulces? Todos son ácidos, dolorosos, pesados. Ya no puedo con más carga en esta mochila. La abro y tan solo veo puñados de arena en los que cada grano es una  batalla perdida, una decisión mal tomada, un crujido en el alma. En los bolsillos no llevo nada más que suspiros que fueron abandonados a la intemperie y yo bondadosamente acogí. Me cortaron las alas, no recuerdo en qué año, ni quién fue, pero ya no puedo volar como antes, ni planear; ahora tan sólo caigo en picado y me estrello, un millón de veces me estrello con ese cemento que hay en el suelo y que se vuelve infinitamente pesado. Todas esas caras que no podré borrar jamás, que igual ni siquiera volveré a ver, pero no entiendo por qué me afectan tanto.
Ya aprendí a que las cosas nunca van a salir como yo deseo, pero ¿por qué seguir en este círculo infinito? Sin destino final, sin paradas intermedias. Una sucesión de momentos que ya no quiero para mí, que no se cómo borrar. Laberintos sin salida que me presionan la mente y se alimentan de mis neuronas. Si alguien me pregunta le diré que no pasa nada, le diré: “mira mi sonrisa”, y fingiré que rebozo felicidad por cada poro. ¿Acaso fingir es un error? He cometido tantos que apenas importa. Me duermo entre libros, me pierdo entre signos, me escondo entre notas y canciones para que la realidad sea un poco menos dura. ¿Por qué ciertas situaciones han de acabar de forma dramáticamente drástica?
Escucho conversaciones ajenas que hablan de una llave, la que abre todo lo que se pueda imaginar, la que libera males, tensiones, amarguras. ¿Dónde está esa dichosa llave? Igual debajo de un montón de mentiras, de misterios sin resolver, de series de televisión. Igual es demasiado tarde para malgastar un poco más de mi existencia buscando lo imposible, lo impensable. Me replanteo qué porcentaje de locura habla ahora, cuánta cordura me sobra y si es suficiente para seguir mi camino.  La realidad no es lo que se ve, pero la puedo decir yo: “estoy cansado”. Estoy tan cansado que no puedo dejar de arrastrar los pies ya. Todo pesa, aquí, en mi cabeza, en mis entrañas, en mi corazón… ¿Algún otro cumpleaños? Demasiado tarde…ya me fui…

DISCOVERIES


Buscando cualquier otra cosa entre mis recuerdos de papel encontré un cd sin título que me llamó la atención. En él estaban algunos de mis escritos de años atrás que nunca había publicado, que casi había olvidado. Los leo y apenas me reconozco en ellos ya. Cuánto amor desenfrenado, cuánto romanticismo de película ¿qué Raúl era ese? ¿Qué fue de él? Definitivamente no soy yo. Imagino que aquel chico murió con los años, se enturbió y ennegreció. Algunos escritos a mis 20 años, el resto a partir de ahí. Poemas en inglés que surgieron cuando vivía en Austria, retórica disfrazada, prosa adornada, amores infinitos que apenas recuerdo ya. Menudo es el ser humano que se mantiene con vida con un par de palabras bonitas.
Me he decidido a publicar todo el material porque pienso que hay ciertas cosas que no deben morir, y que igual dentro de 20 años sirven para algo, para ayudar a alguien, para ayudarme a mí mismo si acaso sigo aquí. Una luz que me alumbre durante un tramo, o simplemente un referente a no seguir. Acompaño cada escrito con su título original y su fecha. Reconozco que adornaba los títulos, que resumía su contenido en el titular. El Raúl de 28 años apenas usa unas pocas letras para rotular sus creaciones y apenas presta atención a su contenido. Ahora escribo sin parar y no releo, sigo adelante, no me detengo por miedo a que algún otro recuerdo vuelva a esconderse en mi maleta.
¿Qué tiene él que no tenga yo? Ilusión, esperanza, sentimientos, emociones… tantas cosas que me suenan ahora lejanas y que apenas sabría describir. ¿Quién lo asesinó? ¿Quién le rebanó el romanticismo de cuajo y lo hizo añicos? Yo juro que no fui. Quizás sea el tiempo, la experiencia, el ser humano, la desconfianza. Cualquiera menos yo, que he estado ocupado en llegar a ser alguien que todavía no soy. Mirando al cielo por si lo que necesito está arriba y cómo alzarme en un vuelo para alcanzarlo. Recuerdo ahora esas palabras que escuché hace poco y decían que a veces, cuando se pierde, en realidad estamos ganando. Hoy, que me siento un perdedor en toda regla, puede, que yo también, algún día…gane.

HECHOS REALES

28 años dan para mucho y aprovecho este espacio en el blog para seguir contando historias. Esta vez se trata de historias reales, con comentarios verídicos y protagonistas que realmente existieron.
Muchas de ellas, por desgracia, me han ocurrido a mi. Algunas ya superadas, otras no tanto, algunas recientes, otras tan antiguas como nítidas.
Por muy inimaginable que parezcan… son absolutamente reales.
Todos los nombres o datos que aparecen en las historias son inventados. Así nadie se sentirá atacado o intimado, aunque alguno podría verse reflejado en la trama.
Lo que pretendo con “hechos reales” no es otra cosa que sacar a la luz situaciones que podrán ocurrir a cualquiera de nosotros. Igual están ocurriendo en la actualidad y gracias a leer este blog podemos identificarlas.
Ojalá yo, o las personas cercanas a mi que han sufrido en estas historias hubieran sabido en qué podría desembocar todo tras una opinión errónea o una decisión desafortunada.
Confieso que para mi es una forma de acabar con este círculo y ponerle punto y final a historias que acabaron en mi vida, pero no en mi cabeza. Una especie de cortina que quiero correr para siempre, no sólo para que tampoco queden en el olvido. Sin más, les invito a disfrutar de “hechos reales”…

martes, 24 de enero de 2012

REÍR POR NO LLORAR (22/04/2007)


Con los brazos cruzados me quedé. Sin nada que decir, y con ganas de gritar.

Con ganas de sacudirte y de zarandearte, y de repetirte lo idiota que eres.
Me encuentro en medio de ninguna parte. A la derecha veo un camino lleno de incertidumbre, con una vida por delante, sin tener claro su duración. A la izquierda te veo a ti, mirándome fijamente, y con ganas de abrazarme para siempre. Pero en el centro todo es muy distinto. El camino del centro está lleno de látigos, cuerdas y armas. Es un camino masoquista y tortuoso, un camino absurdo y sin sentido, un camino de espinas por el que muy pronto dejaré de ir.
El tiempo pasará y yo decidiré. Y dejaré de ser el actor secundario de la película de otra persona. Seré mi propio actor principal, actuaré a mi manera, e improvisaré el guión. No volveré a ser el espectador de mi vida, seré el protagonista. Gobernaré mi destino y me pondré el disfraz que me de la gana.
Pero mientras sigo aquí, junto a este abismo que me quita la vida. Me acerco y me la da, me alejo y me la quita. Y como siempre, pagando un precio demasiado elevado para mi bolsillo. Simplemente para llevarme algo que al final nunca sabré si era para mí.
Y los días pasarán, y yo seguiré esperando en algún lugar, por si te veo de nuevo pasar, y me dices que esta vez todo será distinto. Por si me ves y me das una patada hasta que desaparezca de todos los mapas a la vez, o por si me coges y me metes en tu vida y me haces el hombre más feliz de la tierra.
Tanta tortura no es sana, y aunque me considere una persona fuerte, toda espalda tiende a sucumbir con el tiempo, con la presión, y con la tristeza. Todo se marchita con la tristeza, no solamente las flores. Los sueños, las ilusiones, el cariño, la admiración…todo tiene su fecha de caducidad.
Quizás cuando me vaya de tu camino, cuando me lleve mi ciudad a otro país, es cuando te das cuenta, que las torres que tengo son más altas cualquiera de las casas que hayas podido ver antes. Quizás las dimensiones de esa ciudad estén limitadas, pero en altura nadie las superará. Y todo eso solamente podrás verlo desde lejos, cuando ya no esté a la vista, ni al alcance de tu mano.
Entonces yo ya ni siquiera pensaré en ti, miraré mi futuro con un porvenir diferente que alguien una vez rechazó, y no imaginaré todas esas cosas que te has perdido, porque de nada sirve lamentarse cuando ya ha pasado el tren. Y es que eso soy yo, una vía de un tren, o de algún metro de una gran ciudad. Aunque mi metro sólo pasa una vez en la vida, da una vuelta y cambia de camino. Recoge los pasajeros que quieran conocer la ciudad, y luego juntos divisan el mundos durante el resto del camino. El que olvida su ticket o no tiene invitación al final se queda fuera de la línea, y nunca volverá a tener esa oportunidad.
El error más grande que puedes cometer es creer que sabes cómo maquinan las mentes ajenas, imaginarte lo que piensan y creer lo que te parezca, pero nunca es así. Aunque las mi boca se equivoque, nunca sabrás lo que maquina mi mente. No me pongas en supuestos, ni en situaciones, ni me des frases que no son mías. Simplemente abre los ojos, mira lo que tienes delante. Mira bien lo que hay justo enfrente y simplemente di lo que sientes, di lo que piensas, di lo que quieras, pero no hables por mi.
Me comparo con una estrella fugaz. De esas que pasa una vez cada cinco años. De esas estrellas que si la dejaste escapar una vez, cinco años después no será la misma, pero quizás nunca vuelva a brillar una tercera vez. Quizás se vaya al otro hemisferio terráqueo, o quizás sea fulminada por el sol. Quizás se convierta en un planeta, o quizás se enamore de la luna, o forme parte de alguna constelación. Las estrellas fugaces no saben de tiempo, ni de esperas, solamente saben de brillos y de tonos.
No merece la pena guardar exclusividad alguna, ni esperar a los indecisos. Cuando se repartieron los papeles de este mundo, los indecisos se convirtieron en pastores y granjeros, y los decididos gobernaban el planeta.
Haciendo el balance de lo bueno y malo, el equilibrio nunca podrá estar a la mitad, y todos sabemos que la perfección no existe ni en los cuentos de hadas.
Hoy no, pero mañana puede que olvide el significado de la perseverancia, el sentido de la paciencia y la noción del tiempo. Mañana quizás quiera volar lejos para no volver, emprender un nuevo vuelo y olvidarme de todo. Mañana el viento seguirá llevándose las palabras y los abrazos se quedarán donde tuvieron lugar, porque ya no habrá espacio en mi vida para ellos. Y después de todo me echaré a reír por no llorar, porque la vida es demasiado corta como para hacer altos en el camino. Y sé que hoy no puedo, pero mañana sí.
Solo deseo que no me digas “te quiero” si no es para siempre, que no me digas que me necesitas si no vas a quedarte a mi lado. Así que haz que ocurra, o vete sin decir adiós.
Siempre podrás ponerte en mi lugar, pero nunca podrás sentir lo que yo he sentido, y cuando saque mi balanza, el equilibrio perderá su poder.

SENDEROS LIMITADOS (31/01/2007)

Una línea demasiado fina como para seguir nítida, que al final, pareció subrayarse sobre sí misma. Compleja situación donde los sentimientos me hacen más y más vulnerable.

Se mezclan las razas, los colores y los acentos. No se a dónde voy, ni de dónde vengo, sólo sé lo que siento.
Una historia no vuelve a repetirse en la vida, por ello tengo que pensar una y mil veces en qué parte de mi ser quiero guardarla. A veces dejarla cerca de mi corazón me hace daño, sobre todo con la distancia de por medio, pero en ciertas ocasiones no soy yo quien puede decidirlo.
El caso es que lo que empezó como una conversación de horas y horas, y días y días, ha continuado siendo una necesidad de contacto. Sentimientos que van y vienen por barco o avión, besos que dicen todo y dicen nada, abrazos que hacen que el reloj se pare, y miradas que dejan al descubierto una vida entera de historias.
Diferentes mundos que a la vez se unen. En el trasfondo de los legados, el día y la noche duermen en la misma cama, pero por lados opuestos; mirándose sin tocarse, pero dando todo de sí.
Poco a poco, el pasado va haciéndose presente en nuestras mentes, y nos trae a día de hoy historias que una vez pasaron bajo nuestra piel. Trayendo continuamente piezas de un puzzle que nunca jamás será completado, pero que ayudarán a conocer a ese extraño con el que caminamos un trazo ilimitado de nuestra vida.
Palabras susurradas al oído, que por mucho viento que sople, siempre volverán a mi mente. Frases que nunca se habían dicho antes. Una conversación que me saca de lo cotidiano y que me enseña lo que antes no había podido o querido aprender.
Una cara a la que miro cada vez que no quiero afrontar la realidad, y un cuerpo al que me abrazo cada vez que quiero huir de lo normal.
Sin oportunidad de huir, ni necesidad de correr. Cada cosa a su tiempo y todo en su debido momento.
En medio del océano me hacía cientos de preguntas que por una vez, no me dejaban duda sobre el camino a tomar. Difícil el sendero, pero ahorrarían lágrimas innecesarias en un futuro…que finalmente, vendrá muy pronto.
Tornados de pasión al calor de una chimenea y bajo la luz de las velas. Besos infinitos que se fundían en un solo abrazo durante toda la noche. Paisajes de ensueño y un atardecer inolvidable con alguien increíble. La perfección en estado puro me invadió, y ni siquiera pudo salir un “gracias” de mis labios en ese momento. Solamente pude saborear cada instante, con los cinco sentidos a flor de piel, a la espera de que alguien me despertase del sueño.
Algo tan mágico que tardaría años en reproducir, pero que con solamente un mes por delante, he podido saborear.
Viviendo en un mundo que no era mío, que no sentía mío, y que me asustaba de algún modo. Un lugar lleno de extraños que sólo en imágenes había tanteado. Un lugar en el que podría pasarme toda una eternidad si las cosas fueran de otra manera.
El agradecimiento en su punto más álgido vino a mí, y ni siquiera me sentí aliviado por haber dicho cuatro palabras, ni por haberlas repetido cien veces.
No termino de comprender como alguien tan adorable me ha inundado de esta manera. Con su voz como arma principal, y su cariño que me llegaba a lo más profundo de mi ser. Y esa sonrisa, la más bonita que he visto jamás. Es ahí donde me quedo; en el momento de carcajada donde sus ojos se cierran por un segundo, y la sonrisa hace que me den ganas de comérmelo a besos. Te quiero.

sábado, 21 de enero de 2012

SIN ILUMINAR LA OSCURIDAD (31/05/2007)

Una vez conocí a un chico muy peculiar. Recuerdo que fue en enero. Vino cogido de la mano del invierno, y con la nieve bajo los talones.

De inmediato pensé que había sido una gran adquisición del planeta. Todo muy centrado, muy conecto, como la tierra y el cielo.
Lo rodeaba una aureola muy poderosa, y sin pensarlo, supe que tendría alguna misión especial en el universo.
Formaba un todo con las estrellas, y podía alinearse con los planetas. Era algo tan profundo, que no podría explicarlo en mi idioma.
Su alma era tan poderosa, que por muchas muertes y maldad que le azotaran, siempre seguiría erguido. Él siempre se preguntaba: ¿Cuánta mala suerte puede venir sin destrozarme, sin atravesarme?
Se hacía cientos de preguntas a cada momento, pero nunca recibía respuesta.
Se sentía un incomprendido, un bicho raro, una oveja negra. Y aunque en un futuro el tiempo le daría la razón, el presente le parecía un asco.
Desconfiado por naturaleza, pero audaz cuando hay que plantar cara a la vida.
Era un centenar de cosas; quizás más defectos que virtudes, pero nadie es perfecto.
Lleno de colores y de tesituras, rebosante de fuerza y energía, emprendió su comienzo aquella noche de nieves.
Con una interna identidad marcada, decidió crear un caparazón donde poder esconderse del exterior. Maquinando cómo escabullirse de conversaciones comprometidas y tratando de huir de comentarios que no tenían lugar en su mente.
Lo es todo y no es nada. Él mismo dice que no es nadie, sólo es mente, cuerpo y alma que va ya por el mundo sin rumbo establecido.
Guarda en sus bolsillos todas esas batallas que le ha ganado al tiempo, y tiene en sus maletas los recuerdos de una vida plagada de alegrías y tristezas.
En un pequeño compartimento se almacenan sus derrotas, que las saca cuando su ego y prepotencia toman el control. El dolor lo lleva bajo la piel, y la tristeza se refleja en su mirada.
Se ha tropezado con muchas piedras, ha topado con mil muros, y se ha levantado de mil caídas. Todo ello en tan solo un par de décadas, que han marcado un antes y un después en la vida de muchas personas. Ha herido y amado a muchos seres, pero también es consciente de que la vida se trata de eso.
Gente de todos los colores han dejado huella en su propia identidad. Sacudiendo su cuerpo y haciendo vibrar su voz hasta la nota más aguda.
Y mientras, él solamente desea pronunciar palabras que nunca se han dicho antes y sonidos imposibles para unas cuerdas vocales humanas.
Esperando en el balcón le gustaría poder reír a carcajadas y ser capaz de decir: “Muchas personas esperan una vida entera por disfrutar de un momento como este”.
Sin embargo, ese momento parece estar sepultado en alguna jungla escondida en la Atlántida, donde no existe espacio y tiempo. Pero su esperanza es mucho más fuerte que todo eso. Desea poder romper las riendas de su destino, sin resignarse a seguir siendo lo que los demás quieren que sea.
Sus ganas de vivir le pueden más, y de repente, se encuentra en medio del océano, estancado en un mar de inquietudes que no sabe si podrá cargar por mucho tiempo.
El saber le corroe, y la injusticia lo corrompe.
Se guía por la estrella del norte, que le indica cada noche dónde se encuentra y le da fuerzas para seguir adelante. La luna lo acompaña en su camino, y el sol le indica la dirección.
La rosa de los vientos es su única brújula y en su muñeca no lleva ningún reloj. El tiempo no volverá a condicionarlo nunca más.
Recuerdo que un día me dijo: “Si pudiera de contarle al mundo una cosa, diría que la cordura empieza al final de la locura, porque nada es lo que parece ser”. La teoría de los espejismos siempre fue una aventura para él, y cuando las cosas iban mal, se tumbaba en la arena y cerraba los ojos. Pensaba en el más allá, en lo que hay detrás del horizonte, en lugares aún por explorar. Sabe perfectamente que el que se estanca en paisajes habitados, nunca podrá caminar por senderos desconocidos.
Con el paso de los años se encuentra en un lugar que no reconoce, y mira atrás. No sabe por qué, pero mira atrás. Ve un collage de recuerdos turbios e imágenes borrosas. Sonrisas y lágrimas en un mismo hogar, donde todo lo que fue ya no será jamás.
Y su deuda pendiente, contra la que lucha cada día. Con fuerza, pero en vano. Creer en sí mismo. Confiar en su sombra, y dejarse llevar por su ser, pero es imposible.
Duerme con un ojo entreabierto por si alguien entra de noche por la ventana a hacerle daño, y siempre mira a ambos lados de la carretera cuando va a cruzar. Una de las lecciones de la experiencia, que tan fuerte le ha atizado desde su juventud.
Valorar la vida al máximo fue su asignatura más brillante, aunque nunca aprobó el curso de intimidación. Siendo incapaz de mirar a alguien a la cara mientras habla, pero es imposible cuando se siente empatía innata. Puede sentir el dolor ajeno en sus miradas.
Nunca se ha entregado a nada al máximo, pero siempre ha intentado sacar lo mejor de la vida.
Después de varios años sigo viéndolo como un niño, comiendo piruletas con los libros en la mano. Estudiando durante años sin saber la razón. Cargando folios con historias que no le interesaron especialmente, pero que fueron escritas en algún momento del pasado. Aprendidas y borradas después de una semana. Sólo se queda con lo que realmente valora, y borra el resto de su mente. El cerebro es limitado y el suyo está cansado de tanto pensar.
Con los pantalones rotos y la camisa arrugada se ve a sí mismo como el reflejo de lo que quiere ser. Al fin se siente a gusto con lo que lleva, y puede sonreír por ser como es. Totalmente abstracto, y humano como el que más. Indescriptible, peculiar, único.
Nunca supo jugar al fútbol, ni era bueno con los videojuegos. Nunca le interesó la política, ni se sintió atraído por los niños, pero sabe de sobra que el mundo gira con billones de personas que no tienen nada en común. Y es que por eso se inventó el arco-iris, para que cada uno tuviese un color distinto donde elegir. La vida es muchas cosas, pero sobre todas ellas es mágica.
Difícil hablar de alguien que nunca has podido abrazar, pero la omnisciencia lo puede todo.
“No te puedes pasar la vida esperando a que la vida pase como esperamos” me dijo un día. Lo que no sé es si él lo tiene muy claro. En más de una ocasión lo he visto esperando en la calle debajo de la lluvia. Sólo en caso de que esa persona especial pase por su lado y le regale una sonrisa. Y viendo como pasa el tiempo, se hace viejo en su propio cuerpo. Esperando a quien nunca vino, y creando historias que probablemente nunca serán grabadas.
A veces se deja la vida, y otras veces se encierra en su habitación. Ahogando su almohada entre lágrimas, o secando su toalla a carcajadas. Un lugar donde las esquinas se encuentran. Una dimensión al otro lado del mundo, donde su realidad y la fantasía se mezclan de forma homogénea.
Justo ayer, lo vi sentado en su muro. Apuesto a que estaba pensando en su futuro, tan incierto como difícil. Llevaba una bufanda de colores y unos tenis amarillos, a juego con su cinto.
Parecía estar muy serio, pero esa es la forma de su cara, con una mueca de enfado. Miraba hacia el cielo, supongo que estaba esperando a que cayera un aguacero. Siempre piensa que cada vez que llueve es porque las personas que hemos perdido en el pasado tratan de decirnos algo. Y así se pasa las horas; sintiendo la lluvia bajo su cuerpo, e intentando descifrar el mensaje de esa persona que tanto echa de menos.
Deseando que en alguna otra vida, puedan coincidir al menos durante unos minutos para fundirse en un abrazo, y despedirse como no pudieron hacer en esta. Mientras tanto, se contenta con esperar que en alguno de sus sueños vuelva a verla aparecer por esa puerta, como cuando se fue hace ya tres años. Para así, poder decir muy seguro de sí mismo, esas palabras que no pudieron salir en su momento, pero que dormían dentro de su ser: “Te quiero”.

UNA VIDA EN UNOS SEGUNDOS (03/04/2007)

Un día normal, con el tiempo en los talones, y persiguiéndome durante todo el día. Diciéndome que no lo iba a conseguir, que acabaría agotado, y que después de todo mi cuerpo tiene un límite.

Mi testarudez salió una vez más y me puse a prueba a mí mismo. No había opción; tenía que hacerlo todo. De otra manera, hubiera sido en vano, y no lo iba a permitir.
Me puse en marcha, salí de casa muy temprano, y empecé la jornada agotadora que me esperaba. Dentro de lo malo todo iba bien, aunque el sueño venía a por mí de vez en cuando. Yo resistía, y un poco de cafeína hizo lo demás.
En mi camino hacia mis sueños, justo al fondo de mi ciudad natal, apareció aquel ángel.
Yo iba con mi mente en blanco, inmerso en las palabras que salían de los altavoces. Nickelback me decían que algún día, de algún modo, las cosas irían bien, pero no ahora mismo…algún día.
Volando con el viento y mi visión nítida y hacia el frente. Estaba concentrado, quizás más concentrado de lo que jamás lo volvería a estar.
No escuché nada, solo vi que el coche se hacía cada vez más grande. En cinco segundos me dio tiempo a mirar el espejo retrovisor, girar el volante con rapidez y pisar el freno con todas mis fuerzas. Giré a una velocidad vertiginosa, mientras veía mi final llegar.
Decidí correr como un loco sin importarme lo demás.
Pensaba en mil cosas. Todas esas caras que han pasado en mi vida dejando huellas hicieron acto de presencia en mi mente. Momentos vividos, alegrías inmensas y sonrisas de ensueño iban apareciendo a la velocidad de le luz en mi cerebro.
Otra parte de mi mente sólo pensaba en escapar, en desaparecer, en desvanecerse.
Aunque la realidad fue muy distinta. La astucia tomó el control y me obligó a salvarme el pellejo. Después de todo somos un equipo, y si algo falla…Raúl deja de existir.
Finalmente los pies me apoyaron y pude ponerme a salvo.
Respiré muy rápidamente, casi sin aliento. Me senté y miraba el destrozo. Vidas tambaleándose, coches destrozados, y yo en medio de ninguna parte. Seguía respirando, pero no podía hablar. Primera vez que la voz me era infiel. No quiso decir nada, simplemente dejó que mis ojos tomaran el protagonismo.
Mi mente intentaba asimilar lo imposible, y no veía lógica alguna.
Seguía sentado…un extraño vino hacia mí y me hizo cientos de preguntas que para mí solo eran murmullos, preguntas retóricas que eran imposibles de responder. Mi voz estaba en huelga indefinida y mi corazón apunto de estallar.
Solamente pensaba en lo que pudo haber sido todo, en el final de los finales, y en dónde me encontraba en aquel momento.
Sentía que si realmente fuera un gato, me quedarían seis vidas. Pero me olvidaba que otra vida está con mi madre, así que debían de quedarme cinco, quizá menos. Pero me sentía un gato después de todo.
Pensaba en que podría haber sido el final de todo, un adiós forzado, y un nuevo camino hacia ningún lugar. Pensaba en todo lo que me queda por hacer, en todo lo que quería conocer, y hasta dónde quería llegar. Pensaba en los besos que me faltan por dar, en los abrazos que necesito de los demás, y en los te quiero que me faltan por decir. Pensaba en tantas cosas que mis neuronas estuvieron apunto de quemarse de una sobrecarga. No podía hacer nada, sólo pensar, pensar y pensar. Darle vueltas a las cosas y revivir en mi mente lo que había pasado, una y otra vez.
No se si llamarlo milagro, golpe de suerte, o que el destino no había llegado a su fin.
Lo cierto es que sigo aquí, más agradecido que nunca, más sonriente que nunca y más afortunado que nunca.
Quizás empiece una racha de buenos tiempos, quizás nunca me deshaga de mi mala espina, o quizás mañana no tenga tanta suerte, pero hoy sigo aquí, con mis sueños por delante, mi futuro en el aire, pero mis ideas claras a cada instante. Y seguiré siempre hacia delante; hacia atrás ni para coger impulso.

VEINTE Y SEIS

"AQUEL QUE TIENE UN PORQUÉ PARA VIVIR SE PUEDE ENFRENTAR A TODOS LOS COMOS".

                                                                                                                                                                         Friedrich Nietzsche

PATIENT SUFFERER (27th February 2006)

Living in the future where no god can guarantee
To be healthy enough to keep alive all my dreams
Shadows torment that faint sparkle within
Forgetting the weight that I loaded to begin.

Now being in the darkness where no one wants to be
Now being in the sadness where is pretty hard to breathe
No loss but no win, no death but no feel
Never wondering what the point of getting this is
Never doubting what’s better to stay or to leave.

Should I paint a picture of blue skies to feel fine?
It could be fine to be painted with blurred blue lines
People talking….saying nothing
Crowds shutting…never knowing
Times goes by, but I’ll remain
Live goes by, but I’ll stay.

Holding on to reminiscences that I’ve never been able to understand
Putting faces to bodies that I only digress in my deepest fantasies
Tearing apart while blinking in the uncoloured thicker sand
Creating reasons to conclude the pain of my constant memories
Encouraging my brightest thoughts even though indefensible
By a man that cannot stand still that seems to be unbreakable…
So tell me, who is going to stop the rain?

Should I paint a picture of green hopes to feel fine?
It could be fine to be painted with erased green cries
People talking….saying nothing
Crowds shutting…never knowing
Times goes by, but I’ll remain
Live goes by, but I’ll stay
I’ll stay awake….one more day.

MÁS VIEJO AÚN

Forjé un amor que no pude dar
Se marchó lejos sin apenas luchar.
Me vi subiendo montañas bajo la lluvia torrencial
Me vi nadando en barrancos sin poder escapar.

Ahí permanecía mi espíritu, junto al lago del dolor
No supe ver que necesitaba bañarse en color.
He dado tantas vueltas sin saber para qué
Cometí tantos errores sin saber por qué.

¿Alguna vez podré dominar cada una de mis emociones?
¿Alguna vez podré controlar todas mis cuatro estaciones?
Nunca sabré…
Jamás lo sabré…

Mi vida murió, comenzó y volví a malgastarla
Por miedo a cambiarla por alguien como tú
Pero el tiempo arruga mis gestos por completo
Para demostrarme que no puedo ser tú ya…

Da igual cuántos pájaros canten nuestra canción
Da igual cuántos recuerdos adornen mi ilusión
Nada volverá al lugar donde todo comenzó
Aquel único espacio en el que yo podía ser yo.

TO...DO



¿Acaso hay algo más bonito que los colores de la vida? Todos y cada uno de ellos reflejan la variedad de este planeta. Etnias nacidas verdes, azules o rojas. Fucsias, malvas o turquesas. Algunas únicas en su tonalidad, otras muy parecidas, pero distintas a su vez. ¿De qué color seré yo? Veo tonos amarillos, anaranjados y otoñales en mis ojos, pero azules fríos y verdes esperanzadores llenan mi alma. Me encanta el planeta Tierra con todo su esplendor, con sus personajes que lo habitan y lo manchan de arco-irises eternos y duraderos. Cada color con su opinión, ya sea positiva, negativa o neutra. Todos con una voz, con una forma de expresarse, con una manera de sentirse. ¿Acaso no es hermoso tantas personas puedan convivir juntas?

Veo individuos plateados y dorados, tan ostentosos como querían y no pudieron ser. Muchos negros y blancos, que se mezclan formando grises tristes y sombríos. Miradas penetrantes que brillan más allá de la oscuridad, de la luz. Un lugar libre de guerras, de impuestos, de imposiciones. En el mundo de los colores no existe semejante cosa, todo es diferente. Sonrisas y llantos ayudan a cada uno a forjarse hasta convertirse en lo que son: colores puros con almas inmortales. ¿Quién no desearía algo así? Brillar para siempre viendo crecer flores y árboles, viendo florecer tonalidades nuevas que surgieron de amores profundos. Un mundo idílico que ha vivido aquí dentro en mucho tiempo. ¿Por qué no desmantelarlo ahora?

TROZOS DE UNA HISTORIA SIN FINAL (07/08/2006)

Y los años pasarán, y las perpendiculares se trazarán, con dos vidas que una vez fueron una, que alguna vez fueron amadas, y que en el pasado serán recordadas. Pero en nuestro presente siguen sin consumirse y el resto del mundo hablando en las esquinas no lo podrá cambiar. A eso se dedican todos, a hablar en esquinas, mientras caminamos con nuestras vidas. Aquí, allí, en la biblioteca, en el trabajo, en la calle…hablan por todas partes, pero yo ya no los puedo escuchar…¿puedes tú? ¿crees que es lo correcto?



Yo puedo acompañarte a casa, puedo enseñarte a jugar a la sordera, a hacerte la sueca, a hablar con los gestos, como un día aprendimos a querernos. Aprendimos lo que fueron las caricias y lo que fueron los besos. Quizás ahora no es el momento, quizás no en este instante, pero los años pasarán y con otro nombre, en otro cuerpo nos volveremos a encontrar. Seguirás siendo tan guapa y tan perfecta como ahora. Comprensiva, sensible y hermosa, entre todas esas rosas, que ni el invierno podrá marchitar jamás. Pero déjame acompañarte a casa, llevarte de manos a donde perteneces y enseñarte a ser más fuerte, a olvidar todo eso que duele, a ignorar todo lo que no se quiere. Es difícil el camino, pero se que puedo hacerlo contigo, confía en mi.


La deuda que comenzó años atrás todavía sigue en vigor, pero pagaré todos los dólares con creces, solo déjame acompañarte a casa. Todo lo que crees que sabes hace que tu vida sea más fructífera, pero si de repente se olvidara todo...¿qué harías? Si te dieras cuenta que ya no eres esa chica con el pelo largo que sonríe cuando está feliz y llora cuando está triste…¿qué harías?


A veces la vida es cruel, pero da igual, ¿a quién le importa lo que nunca más se quedará? No te creas todo lo que veas, todo lo que oigas, porque al final nada importa realmente.


Nunca te lo dije, pero sí que fui feliz, sí que me hiciste feliz, sí que me enamoré de ti. El tiempo jugó conmigo y ahora no soy el mismo, pero puedo decir que sí, que siempre estuve ahí y que sigo estando ahí. Lo puedo decir…porque nunca me fui.


Nunca lo dije, pero me daba lo igual lo que los demás dijesen, lo que pensasen, lo que quisiesen, porque soy el dueño de mi destino. Así que déjame acompañarte a casa, y enseñarte todo lo que aprendí, lo que nuestra historia me regaló, lo que en la vida me dolió. Te enseñaré lo que llena y lo que ahoga, lo que queda y lo que sobra, pero debo acompañarte a casa.


No olvides que un futuro nos espera, conversaciones por teléfono y bebidas en el bar. Sentimientos en el aire y palabras que reflejan lo que somos. Recuerda que aunque me vaya volveré y que un sitio tienes donde yo esté. No olvides que un momento en el tiempo nos perteneció, y que no se borra con palabras. No olvides darme un beso de buenas noches y recordar que te quiero de corazón. No dejes salir más lágrimas de tus ojos porque nadie merece un llanto, y si lo haces no dudes en llamarme, es entonces cuando te acompañaré a casa. Te quiero.


TÚ... (14/05/2007)

Hay veces en las que todo empieza por el final. Como si estuviera escrito en árabe o en alguno de esos idiomas en los que te manchas las manos al escribir al revés.

Otras muchas veces las cosas no tienen principio, o no recordamos haberlo vivido, pero siempre todo tuvo su comienzo. El cerebro no es tan sabio con los años y aprende a omitir partes de ciertas historias. No entiendo el por qué, pero algo me dice que quizás para hacer hueco en nuestros recuerdos. Ya que nadie recuerda el principio de un libro cuando ya vas por la mitad. Es como el intentar resumirlo. Cada uno elije lo que recuerda con más claridad, y muchas veces es imposible, porque en ocasiones todo es abstracto y las palabras son limitadas.
Pues mi vida podría decirse que es algo así. Tan abstracta como yo, pero a la vez muy sencilla. Aún intento comprenderla y buscarle un sentido, pero no resulta sencillo cuando me quedo estancado en cada historia.
Darle vueltas a las cosas nunca es sano, y al final se vuelve todo tan turbio como cualquier ligue de famosos.
Siempre hay dos historias, y nunca coinciden en contenido, pero el tiempo y el espacio las recordarán de por vida. Obviamente cada uno cuenta la suya, pero la objetividad siempre depende de lo unido que esté ojo con la mente del individuo.
En mi caso contaré la mía, que al venir de mí, pues la considero más importante.
En este caso el principio no fue un principio, y el final no se cuando vendrá, de todos modos no quiero averiguarlo.
En un camino donde todo son complejidades, no resulta sencillo hacerse un hueco. Es fácil confundir las emociones y marcharme de la mano del primero que pase.
La promiscuidad nunca fue mi asignatura, y la misoginia no formaba parte de mi aprendizaje. Quizás por eso me encuentro hoy aquí, en la más profunda de las soledades, esperando a alguien que ni siquiera quiere estar aquí, conmigo.
El destino volvió a unir esos dos amuletos que una vez no se pudieron encontrar. Esas dos mitades que aún esperan encajar, pero no se pueden unir cuando sólo hemos hallado una parte.
El tiempo me va reventado los tímpanos para que no oiga los pasos desde el otro lado.
Las aguas del río cada vez son más turbulentas y no puedo construir un puente desde mi lado de la orilla. Necesito que tú me ayudes a edificarlo. Necesito que poco a poco vayas poniendo las piedras una sobre otra, hasta que algún día, no muy lejano, podamos encontrarnos en medio del camino.
Ese día necesitaré que me mimes, que me cuides y que me quieras mucho. Te pediré la vida, pero no para matarla, ni para apagarla, ni para asustarla, sólo para mimarla con caricias. Me gustaría que ese día pudiéramos caminar juntos hacia cualquier lugar. Te dejo elegir el destino, no me importa dónde, si es contigo. Yo te cojo de la mano y seguimos tu camino.
Siempre he escuchado que los puentes al final sólo son túneles oscuros. Me han dicho que las personas intentan atravesarlo juntos y siempre uno se pierde en la oscuridad. Y por eso yo te necesito. Necesito que junto a mi seas capaz de acabar con esa leyenda de pesadillas sin final. Después de tanto tiempo, y sin habernos visto, aún creo.
Y cuesta ser radical y lanzar palabras que actúen de escudo. No es sencillo dejar pasar el tiempo para un futuro incierto. Es duro tener que alejarte de la única persona con la que te apetece estar en algunos momentos, pero una sola alma no puede habitar en dos cuerpos.
Por eso hoy, y desde aquí, hago este llamamiento. En lo alto de esta montaña me encuentro, divisando el horizonte y el sol anocheciendo. Esperando que me digas que falta poco para que amanezca. Para que me digas que no estoy en tu baúl de meros recuerdos, y que te has acordado de esos abrazos que compartimos algún día.
Aún creo que vidas solo hay una, y que hay que sacar lo mejor de ella. Yo aún creo en el respeto, en el amor y en la libertad. Aún me veo capaz de combatir el miedo, y de estar ahí mientras tú vences el tuyo. Te ayudaré y te cogeré cada vez que caigas, pero no me digas cosas que no sientes.
Sólo quiero saber lo que piensas, lo que quieres, y lo que sientes. Me gustaría oírte hablar claro por una vez, y que las palabras no se las lleve el viento.
Si la respuesta a esta réplica es un cielo de nubes grises, no seguiré dibujando arco iris en forma de cartas. Si no necesitas de mi existencia en tu vida, no volverás a ver mi cara en esas calles abandonadas, pero al menos dale la vuelta a ese reloj de arena. Decide que el tiempo se pare cuando hayas terminado de pensar, y ven a buscarme si alguna vez te sientes solo.
Prometí no volver a intentar lo imposible, pero nunca supe mantener mi palabra. Me juré olvidarte y enviarte a esa habitación a la que nunca entro a lo largo de mi vida, pero al final mis ganas de ti pudieron más.
Nadie habla de velocidad, ni de osadía, ni de discreción. Hablo de honestidad, de respeto, y de compañía. Hablo de intentar caminar unidos, y de seguir siendo cómplices en compañía de la luna y aquella noche que nos iluminó.
Se trata de tejer una manta de momentos para cubrirnos en invierno, y de susurrarnos secretos que nadie más comparta.
Quiero que seamos capaces de escucharnos a pesar del ruido y quiero que con una mirada sepas lo que digo. Me gustaría enseñarte que todos los días sale el sol, que no todas las personas son malas, y que se está mejor sabiendo que estás acompañado.
Me apetece querer las cosas que te gustan, y pasar horas contigo sin decir nada.
Me apetece poder terminar esas líneas que un día grabé en un teclado.
Ojala dejases a este poeta demostrarte lo que nunca nadie hizo antes, y ojala dejases a este bohemio enseñarte todo lo que sabe del mundo.
No me hagas reír por no llorar de nuevo, ni gritar al viento que no te tengo. Al menos haz un alto en el camino para sacar la balanza del destino. Elije un punto cardinal y vete contigo a ese lugar escondido donde una fuente te dirá lo que nunca antes has escuchado. Fíate de ti mismo y por una vez di alto y claro a lo que has venido. No trates de adivinar lo que pienso, solo métete en tu cerebro, que yo se lo que quiero.
¿Y si fueras para toda la vida? Pregunta retórica en mi cabeza, que alguna vez sonó, y que a veces me desconcierta.
Y aquí termina esta breve carta con un resumen de lo que hay en mi. No lleva sello, pero está certificada. No tiene segunda parte ni prefacio en la entrada, pero espero que la leas con los ojos bien abiertos, para que no confundas ni un solo sentimiento.
Y aquí esperaré como siempre, con mis ideas claras, con mis ganas de abrazarte y de besarte, y con la esperanza de que mis sueños no se queden en mi almohada.

VEINTE Y CINCO

"EL RACISMO NO ES MÁS QUE LA SOBERBIA DE UN SER EVIDENTEMENTE INFERIOR".

domingo, 15 de enero de 2012

UNA NOCHE EN OTRO MUNDO (16/04/2007)

Estaba escrito en las estrellas, pero nadie lo sabía. Es extraño cómo son las cosas. Todo está planeado en el cielo, pero aquí abajo, en la tierra, todo es una aventura.

Suelo ser de los que planea las cosas, calculando el espacio y el tiempo. Pendiente de cada detalle, y procurando que todo salga bien.
Esa noche fue bien distinta. Aprendí que la espontaneidad puede ser sorprendente, agradable y divertida. Ahora dejo que las cosas surjan solas. Dejo que todo vaya como tiene que ir, y mientras, observo como cada momento pasa por delante de mis narices.
Ese día fue el número dos de una historia que me marcó. Veníamos de una noche muy especial, y nos esperaba un día mucho más mágico.
Nos hospedábamos junto al mar; dos extraños que se conocían y no se conocían. Sabían muchas cosas y no sabían nada. Se querían y a la vez no se querían. Era una paradoja en sí misma.
Todo comenzó en el coche, destino al sur de los deseos. Zonas que desconozco, paraderos que me asustan, y paisajes de otra ciudad. Era tan mágico que nunca pude describirlo con palabras, pero mi cuerpo sentía cada movimiento y disfrutaba de cada instante.
Comiendo manjares de otro planeta, junto a la luz de la luna y con uno de los hombres que más me ha marcado en la vida. Todo perfecto, inmejorable, o al menos eso creía yo.
Reposando después del banquete, cerramos nuestras vidas en unas hamacas que rebosaban energía positiva. Historias venían del este y del oeste. De dos continentes diferentes y que hacían que me hundiese más en el alma de aquel ser.
Ya no había moros en la costa, así que decidimos acostarnos en aquella cama en forma de habitación. Enorme, cómoda, y mágica. Inmortalizando momentos, y repartiendo besos. Todo perfecto.
Entonces vinieron ellas. En forma de terremoto, de nube de humo, de fuego en llamas. Vinieron a abordar nuestra habitación y a llenarla de carcajadas.
Seguro que tenían sus historias en casa, sus caminos encontrados y sus senderos habitados. Todas venían de distintas casas, pero unidas en el alma. Con distintos propósitos en la isla, pero con una meta en común, sonreír siempre. Pasados bien distintos, y sufrimientos pronunciados, pero esa noche estaba prohibido hablar de momentos tristes. Mujeres de pies a cabeza, con admirables vidas por descubrir.
Nosotros solamente sonreíamos, no sabíamos porque, pero nos reíamos. Era imposible estar serio en aquel torbellino de alegría y diversión. Poco a poco el tiempo fue acercándonos más, el alcohol dejaba el pudor de lado, y las barreras ya no existían.
Extraños de distintas edades me rodeaban, y no sentía miedo. Hubo un momento en el que pensé que alguien me pellizcaría la mejilla y me despertaría del sueño. Creí que sonaría el despertador y todo se desvanecería, pero no fue así. Era tan real como la noche anterior. Todo estaba a mi favor. Personas increíbles me hablaban de todas partes y yo apenas decía nada.
Después de no dejar de reír, de bromas y de compartir buenos momentos, las luces se apagaron. Grosería como ninguna que nos hizo reír una vez más. Salimos casi saltando a dar un sorbo de cava. Obviamente la noche acababa de empezar. Cambiamos de ciudad. Esta vez un lugar más concurrido, que yo tampoco conocía. Me sentía un ignorante entre tanta madurez, pero disfruté el momento. Sólo me dejaba llevar.
Persecución de coches y la noche a nuestro favor.
Bailando se nos fueron las horas. Cientos de caras girando a nuestro alrededor, y nosotros los amos del escenario. Complicidad en el ambiente y nuevas caras que grabar en el corazón.
Terminada nuestra misión esa noche, llegó el amanecer. Sin tiempo para recapacitar decidí cantar el resto del camino para espantar a Morfeo y que no viniese a por mí.
Cuando dejé el volante, caímos rendidos en la cama, mi chico y yo.
El tiempo ha pasado y aún ese día sigue nítido en mis recuerdos. Cada uno en un punto cardinal, pero unidos por un momento del ayer. Y estoy seguro de que un día, muy pronto, volveremos a tener una mágica noche. No como esa, porque cada instante es único, pero sí una noche mucho más maravillosa que aquella.

UNIÓN EN LA DISTANCIA (18/12/2006)

Un nuevo comienzo, un nuevo principio que vino cuando creí que sería el final. Ni siquiera me di cuenta de que estaba delante de mis ojos, aunque estuviera con los cinco sentidos en ello. Simplemente apareció de algún lugar que aún no conozco.

El tiempo pasó a la velocidad de la luz, pero pude saborear cada segundo. Y pude comprobar que los charcos más pequeños son los más profundos.
Un extraño se metió en mi alma desde el otro lado del océano, y me hizo ver que si miro hacia arriba, encontraré un cielo aún más azul que ayer.
La energía me volvía a recorrer por dentro, y se renovaba cada vez más. Ahora tenía razones de peso para sonreír y aunque el dolor siguiera presente, en un futuro cedería al fin.
Rompiendo prototipos llegó a un lugar escondido que sólo yo conocía. Y como la brisa marina del océano, me invadió por completo; entumeciendo mis sentidos y susurrando palabras que jamás pensé que pudieran ser dichas. Difícil de creer para un superviviente de los gritos del pasado.
No puedo entender las palabras cuando tengo la cabeza llena de migrañas, pero el tiempo me ayudará a creer en las promesas ajenas, y en lo que se destruyó en un instante.
Cara a cara se desarrolló el principio de una historia por la que hoy que he decidido construir un puente. Pasaremos por encima de todo lo que viene detrás persiguiéndome, persiguiéndonos, y al final descubriremos que ya no quedan más túneles por recorrer.
Un beso después de meses de soledad hizo el resto. Descongelando mi ser hasta donde aún hoy no podría decir.
Aprendí que nunca se olvidan los abrazos, y menos si los he echado de menos durante tanto tiempo. Las caricias y los besos me demostraron lo humano que puedo llegar a ser. Y a pesar de que mi corazón haya estado enfermo en más de una ocasión, hoy late con ganas de vivir. Ya no voy solo, alguien me acompaña. Alguien que quizás no sienta lo que yo, pero que me respeta por lo que soy y represento, y eso me basta.
Caminamos abrazados bajo la lluvia, que poco a poco limpiaba nuestros cuerpos del pecado. El resultado fue una noche mágica bajo la luz de la luna y con un aguacero que no llegaba a corrompernos, sino que nos unía más. Éramos solamente uno, y ahora aunque lejos, lo siento aquí conmigo, metido en mi pecho.
Comprobamos lo que daban de sí cuatro días, y lo intenso que pueden llegar a ser. Decisivos, únicos. Y que se volverán a repetir, pero en otro tiempo y otro espacio diferente. Pero siempre con los mismos cuerpos.

FOOLING ME (8th February 2006)

Pretending what I can’t be, not now

I wonder if it’s me, believing all those theories that in my life I’ve been against
Concealing the key of the final happiness under my true lies…knowing right…being wrong
I want to be a child again, without worries or thoughts again
Because this world is fooling me and it feels too heavy now
I don’t need a chance on life again; I only need to make a pact with the devil
Turning back all the memories, where the wrongness always was right
Devils also stops at traffic lights, devils also pay fees
Finding my tomorrow in the yesterdays, changing all I have for all I miss
And suddenly I don’t know where do I belong…
Did you trust me? Did you believe me?
How dare you! Impossible to see what is not real
A glass which slips away, just like a slight fright.
They shouldn’t have screamed all the realness in my head…
They just should have whispered instead, lying…
The more I see, the less I care. The more I cry, the less I try
However, another day goes by, wondering why I cannot be, why I cannot cry
Many scars, many of them will never heal…never to know
Then I see myself standing here, deceiving myself…doing all the pieces
That long ago created what I’m not, not now
Nothing granted, nothing for free
Begging to all those ancient that I’ve never believed in
Asking them unlikely realities, knowing right, being wrong.

TRANSITANDO...

De tránsito pasé por aquí, y al final me quedé. No puedo empezar a escribir sin saber hacia dónde me llevarán las yemas de mis dedos esta vez, pero sin embargo lo hago…y no sale bien, pero en ocasiones me parece que sí. Si escribo es porque alguien pone interés en leer, si no, ¿de qué serviría molestarse en hacerlo? Igualmente no podría ser de otra manera. Los campos semánticos de mi vida se hacen presentes en todo lo que hago, porque lo amo, y vivo lo que siento y hago lo que quiero. En eso, principalmente se ha basado mi vida en este último lustro. Me paso horas ocupando mi tiempo y el poco tiempo que me queda libre lo paso organizando cosas nuevas. Es cierto que me encantaría tener miles de horas de más para muchas más cosas, pero nadie se imagina lo que da de sí un día y lo intensos que se vuelven a veces. A pesar de todo debo admitir que me gusta mi vida y la forma en la que he decidido vivirla. Creo que no podré seguir con este ritmo durante mucho tiempo más, pero mantenerme ocupado me mantiene vivo. Seguiré así hasta que mis neuronas, mi cuerpo y mi voz me digan que he de cambiar.



Mis semanas parecen sencillas, pero no hay dos iguales. Suelo comenzarlas levantándome a las 5 de la mañana un día, desayuno, preparo el bolso, me pongo el uniforma y salgo de casa (no sin antes hacer la cama y fregar los platos). Trabajo de 7 a 15 de la tarde. En mi trabajo hablo con mis compañeros, que muchos de ellos son grandes amigos. Nos contamos qué hemos hecho en nuestros días libres o la tarde anterior. Creo que todos nos sabemos los nombres de casi todos los familiares de nuestros propios compañeros de trabajo. Nos contamos tantas cosas en 8 horas que a veces siento que son mi familia. En esas 8 horas escuchamos historias y emergencias de todas las personas que nos llaman y no conocemos. No les ponemos cara ni nombre, pero también hablamos de ellas. Se podría decir que es un trabajo complejo e intenso que odias o amas. Yo todavía no me he decantado por ninguno, pero me gusta lo que hago. Al salir de trabajar a las 3 de la tarde caliento mi comida en el microondas que tenemos allí y como tranquilamente. Me cambio y subo a clase. Allí estoy hasta las 20:15 de la noche signando y con mis compañeros de clase, que algunos también son amigos. Nos contamos bastantes cosas, nos reímos y disfrutamos haciendo algo que nos gusta. Una vez finalizadas las clases me vuelvo a vestir para ir a entrenar de 21 a 22. Allí me centro en mi raqueta y las pelotas. No pienso en nada, no digo nada, tan solo golpeo y sigo serio. El tenis se ha convertido en mi confesor. Es mi forma de vivir, de disfrutar de la vida, de hacer lo que descubrí tarde, pero a lo que me hubiera dedicado en cuerpo y alma si el tiempo volviese atrás. Para mí todo tiene un significado: la tierra batida, las biografías de tenistas, los entrenamientos, los golpes, los saques, las voleas, las pelotas, un revés a dos manos….ser zurdo…medio diestro…todo es como tiene que ser. Me convierto en un hombre feliz cuando entro en la pista, cuando salgo de la pista y antes de entrar en la pista. El tenis para mí es la guinda de mi pastel, la que me endulza la vida, la que hace que sea un poco menos jodida. Cuando termino de entrenar vuelvo a casa, me ducho, me pongo mi ropa para dormir y enciendo la televisión. Nunca suelo verla, pero siempre tengo alguna serie empezada o alguna película por ver. Los que me conocen saben que no me gusta la programación española y que no puedo seguir nada todas las semanas (los martes de noche, por ejemplo) porque siempre habrá algún día que trabaje o esté ocupado y no hay nada que odie más que no ver las cosas completas. Tampoco me gusta la radio; no consiento que me digan lo que tengo que escuchar y por eso pongo uno de los más de 100 cds que llevo dentro de mi coche o en mi ordenador. Después de mi sesión de serie casi diaria me pongo a leer, mi gran pasión. Siempre tengo uno o dos libros empezados y siempre los termino. Creo que es la mejor herencia que llegó a dejarme mi madre y mis hermanas y yo la llevamos en la sangre. Así termina un día “normal” en mi vida. Podría cambiarse si trabajo por la noche, duermo por la mañana y voy a clase por las tardes. Intercalo también varias horas a la semana en las que doy clases particulares de inglés a dos pupilos, y que por ahora me van bastante bien.


Confieso que muchas veces me ducho fuera de casa, muchas veces como fuera de casa y muchas veces duermo fuera de casa. Es lo que tiene el vivir lejos, y tener tantas actividades forzadas y seleccionadas a diario. Aunque pueda sorprender a alguien, también tengo vida social, quedo con mis amigos y hago cosas extraoficiales como ir a cenar, teatro, cine, a sacar fotos en alguna excursión o de fiesta algún fin de semana. Siempre he pensado que querer es poder, y yo como quiero, puedo. Mi vida es un círculo que gira en torno a las cosas que me gustan. Quedo con mi familia menos de lo que debería y confieso muy a mi pesar que me conocen bastante menos de lo que deberían, pero las circunstancias no se han podido dar de otra manera, aunque no me quejo. Sigo en pie, tranquilo, feliz, con amigos que me rodean, con gente que quiero y me quiere, que me importa y la que les importo, y que si llamo por teléfono siempre obtendré respuesta. Debajo de mi almohada está mi raqueta, hablo con las manos y durmiendo rezo en inglés. Sergio siempre me acompaña y aunque no diga nada me mira y yo sé lo que piensa, ¿me vas a volver a dejar solo? Sin embargo, es quien mejor me comprende y sabe que él, para mí, es incondicional. Y así es un día de mi vida, con mis más, mis menos, mis prisas, mis horas conduciendo, mis comidas a la prisa, mis duchas en cholas en cualquier municipio, mis ropas de colores o rayas y mis partidos frenéticos de tenis. Soy bastante imperfecto y a pesar de eso, ya me empiezo a llevar bien, y pienso que la tolerancia y el respeto son las respuestas del futuro. El mío, espero…sea largo, sincero, y maravilloso.

EL COMIENZO NUNCA RESIDE SOBRE NINGÚN PRINCIPIO...

Parecía que nunca nacería, pero aquí está...con una estética forzada y protocolaria. Con un toque propio de esos que te recuerdan a quién pertenece y con muchas expectativas de futuro (para liberar tensiones más que nada). Sin más, pongamos puntos y suspensivos a esto que nace hoy y que nadie sabe hasta dónde llegará....bienvenidos a mi verdad




"LA LOCURA QUIZÁ NO SEA OTRA COSA QUE LA SABIDURÍA MISMA QUE, CANSADA DE SOPORTAR LAS INJUSTICIAS DEL MUNDO, HA TOMADO LA INTELIGENTE RESOLUCIÓN DE VOLVERSE LOCA"

TODO OBJETO VARÍA SEGÚN LA VISIÓN DEL QUE LO CONTEMPLE

TODO OBJETO VARÍA SEGÚN LA VISIÓN DEL QUE LO CONTEMPLE