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jueves, 28 de marzo de 2013

LA DOCENCIA EN ESTE MARAVILLOSO PAÍS

Hoy, y sin que sirva de precedente me apetece hacer un recorrido por estos últimos 25 años en los que no he parado de estudiar y he podido observar cómo es la docencia en este país. Primero siendo niño y alumno, luego siendo adolescente y alumno, después siendo adulto y alumno y desde hace pocos años como humilde docente. Espero no herir a nadie con mis palabras, ni voy a dar nombres, pero seguro que algunos se sentirán identificados con lo que voy a contar. Después de todo se trata de mi blog y en él soy libre de expresar mi opinión de la forma que mejor me venga. También espero que si alguien tiene algo que comentar que me deje un comentario porque esta es una temática que me interesa muchísimo.
 
Desde pequeño he ido pasando por el colegio, varios institutos, universidad y varias escuelas de idiomas. También he estudiado en el extranjero y en una universidad austriaca. Primero que nada confieso que el inglés no es (como cualquier idioma) una asignatura sencilla de enseñar, y mucho menos en un país con un nivel tan bajo en idiomas y en el que parece que no a mucha gente le interesa aprenderlo en condiciones. Aquí muchos dicen que se defienden en inglés cuando realmente apenas chapurrean y otros dicen que lo hablan y nadie los entiende. Yo diría que en España se hablan los idiomas "de aquella manera...".
De todos los profesores que me han enseñado inglés antes de entrar en la universidad puedo decir que dejan bastante que desear (no todos). Simplemente se centran en escribir en la pizarra, en corregir ejercicios y poco más. No les interesa que el alumno aprenda, sino que pase rápido la hora, no hablan en inglés en las aulas, se sienten evaluados constantemente, frustrados y no son capaces de reformular los enunciados para una mejor comprensión. Eso sí, nunca superarán la locura suprema de mis profesores de filosofía.
He visto cómo profesores se suben a la mesas de pie a dar clase, comen chicle y comida en las aulas, insultan al alumnado, se burlan y se ríen de los estudiantes, suspenden injustamente, no tienen argumentos cuando se debate algo... En resumen, he sido testigo de bastantes situaciones "especiales" y complejas a lo largo de estos años. Hoy no voy a centrarme en el alumnado, que también han cometido barbaridades (yo el primero), sino en el profesorado en sí.
A mi llegada a la universidad me he encontrado con grandes profesionales, muy capaces y seguros de sí mismos. Algunos han despertado en mí admiración y ganas de superarme. Sin embargo, me he encontrado con profesores déspotas y malas personas. He visto cómo un alumno con un nivel decente de inglés habla mejor que el mismo profesor (no hablo de nativos) y pensé: "probablemente es porque tiene grandes conocimientos", pero también me equivocaba. He visto como mis propios compañeros de carrera, ya licenciados, están dando clases de inglés en institutos y tienen un nivel bastante pésimo de lengua inglesa oral, de conocimiento de la gramática, pero simplemente escapan con el día a día. he visto grandes estudiantes suspender las oposiciones y grandes fracasados aprobarlas con plaza. He visto mangas más grandes que las de las geishas, injusticias imperdonables y manipulaciones infinitas en cuanto a la repartición de un puesto de trabajo.
He visto cómo han echado a la calle a 3 de los mejores profesionales que jamás he conocido y que por más que yo escriba no podré explicar todo lo que saben, enseñan y disfrutan con su trabajo. He visto cómo han contratado a dos "personajillos" que solamente han amargado la vida a los estudiantes. Uno de estos personajes viene de otra ciudad en la que su mala fama la precede y aquí se ha demostrado lo propio y otro personaje que le da a un filólogo lingüista clases de lingüística sin ninguna formación previa. Nadie sabe el descontrol, la vergüenza ajena y la pena que sentí cuando esta persona abrió la boca por primera vez en la clase. Mucho peor al ver las notas que se rifaron, los aprobados inmerecidos y las malas respuestas y modos.
También he sufrido la mala suerte de haberse muerto mi madre, faltar a una exposición por este motivo y que la profesora me responda "bueno, si tu madre se murió ya no se puede hacer nada, pero yo no voy a hacerle favores a nadie" cuando simplemente se le pedía la repetición de una exposición que de no hacerla me impedía aprobar la asignatura ese año. No solo suspendí yo, sino mis compañeros de grupo también. Quiso el destino que dos años después la madre de esta profesora falleciese y esta faltase una semana a clase. ¿Entonces? ¿Dónde queda la justicia? ¿Acaso no es poco sufrimiento pasar por algo así como para que nos derrumben un poco más? Yo, ante todo, en un profesor lo que más valoro es la humanidad. Somos docentes, compañeros, profesores, pero antes que todo eso somos seres humanos y hay situaciones que ocurren y que simplemente hay que saber cómo solucionarlas de la mejor forma posible. No siempre las cosas son blancas o negras.
También he visto profesores dormirse en clase, he visto cómo me han mentido mientras me pretendían enseñar por no ser capaces de decir un "no lo se, lo consulto y mañana lo comento". Somos profesores, no dioses que tenemos la llave del conocimiento absoluto. ¿Cuál es el miedo a decir que nos hemos equivocado?
He visto cómo profesores han aprobado a sus alumnos para desacerse de ellos y antes de ir a las prácticas han dicho "mucha suerte en las prácticas, porque la van a necesitar". He visto profesores subirse a un escenario en el que se celebraba un evento muy importante y emotivo para los alumnos, coger el micro y decir una mentira tras otra para herir a sus propios alumnos y que el público no se diese cuenta de tanta "ironía disfrazada".
Han sido tantas cosas las que vivido en todos estos años que ya esto hasta a mí me parece demagogia de la barata. Con la experiencia he aprendido que hay que ser flexible, que hay que adaptarse, que hay que entenderse y comunicarse con el alumnado. Hay que convertirse en buenos profesionales, respetar y adorar el trabajo y la labor que hacemos porque para mí pocas profesiones son tan bonitas como la docencia. Nadie nace aprendido y mucho menos perfecto. Los errores se resuelven y se solucionan, no se esconden y se olvidan.
Después de tanta indignación sí que quiero hacer un breve recorrido por todos los grandes profesores con los que me he encontrado y me han enseñado todo lo que se. De ellos me siento orgulloso y me acuerdo con una sonrisa siempre que lo pienso. Profesionales tan humanos y cualificados que yo por mucho que aprenda jamás conseguiré ser la mitad de lo que ellos son, pero cuento con la suerte de poder hacer estado en sus clases. Muchos me han demostrado que los finales siempre tienen principios, que la sabiduría no ocupa saber, que la superación es una virtud que nos brinda la vida, que querer es poder y que con buenos modales y ganas se llega muy lejos. Es por ellos por los que he decidido seguir estudiando y me seguiré formando cuando pase de los 30 porque a mí me gusta estudiar y aprender y no veo mi vida si no está rodeada de libros.
Otra de las grandes lecciones que he aprendido y quizás la que más me ha costado interiorizar es que yo también puedo ser un gran docente. Hubo una época en la que vi tantas injusticias que decidí alejarme y no formar parte de eso. Me decidí a dar clases particulares humildemente desde domicilios y solucionar los problemas que otros profesores provocaban en alumnos. Ahora, sin embargo, ya me veo capaz de afrontar esa situación, de luchar contra cualquier otra persona por lo que creo que me merezco y no va a ser la injusticia la que me haga parar esta vez. Después de tanto incompetente suelto en las aulas yo creo que puedo dar mucho más y aunque hace bastantes años que estoy fuera de combate, volveré a ponerme mi armadura y a aventurarme en el "battlefield" de la docencia. Si fracaso, no será porque no dejé de intentarlo, eso desde luego.

viernes, 12 de octubre de 2012

UN MÍSERO PROFESOR DE INGLÉS

Me resulta gracioso cuando me preguntan: ¿Qué has estudiado? Ah, eres profesor de inglés. Porque la filología no sirve para nada más, ¿no? Tampoco puedes dar clases en colegios me han dicho...
No lo considero una insolencia porque la falta de conocimiento la tenemos todos según la temática a abordar, pero ya que sigo recordando esos cinco años que pasé enganchado a libros de literatura, cultura, lingüística, lengua, etc, me permito el lujo de comentar algo al respecto.
Ciertamente soy profesor de ingles, pero también lo he sido de alemán y de lengua castellana o de español para extranjeros. Igual no en la misma medida, pero son las circunstancias de la vida (lo mismo sirvo para un roto que para un descosido). También soy traductor (y no, no solamente los que estudian traducción e interpretación lo son o están mejor preparados que los filólogos), dícese por traductor el que trata con textos escritos exclusivamente.
Hay ciertas personas que me llaman filólogo sin saber a qué se refiere la palabra en concreto, pero yo creo que somos más que eso. Yo me considero, ante todo, lingüista. Cierto que soy docente, filólogo, traductor, escrito y poeta (no, no todo lo hago maravillosamente bien, más bien lo contrario) pero eso es lo que he estudiado y en lo que me actualizo y suelo investigar de vez en cuando. He vivido y trabajado en Inglaterra y he estudiado en Austria, así que también podría enriquecer eso mi lado de filólogo. He estado en más de 20 países y he visto mucho mundo y eso también enriquece mi carrera.
Yo definiría filólogo como el entendido que se encarga de estudiar textos escritos (según la lengua) utilizando como herramientas la lengua, la literatura y la cultura. Un lingüista es la persona que se dedica a estudiar los sistemas de comunicación verbal, los individuos que lo ultilizan y todo lo relacionado con la lingüística. Aparte queda esa carrera en la que también se estudia semiótica, semántica, lexicología, morfología, sintaxis, etc. Casi podría decir que analizo mejor frases en inglés que en castellano, pero eso ya es otra historia.
Un ligüista nació para leer, para rebuscar, investigar, analizar, para estrujarse la cabeza preguntando por qué eso se escribe así, de dónde viene, a qué se debe, cuándo surgió...y otra infinidad de preguntas más. Un lingüista tiene que dominar su lengua nativa y al menos estudiar dos o tres lenguas extranjeras, pero ante todo, un lingüista ha de respetar el lenguaje y las diferentes formas de expresarse de los seres humanos porque todo nace y se hace según las vivencias anteriores (no solo suyas propias, sino de los antepasados).
Ya que me he quitado una pequeña espina al escribir esto, supongo que dedicaré algunas de mis próximas entradas a dar información que considero relevante sobre las lenguas y todo lo que las rodea. De momento, solamente digamos que los que estudian filología inglesa no solamente son profesores de inglés.

EL COMIENZO NUNCA RESIDE SOBRE NINGÚN PRINCIPIO...

Parecía que nunca nacería, pero aquí está...con una estética forzada y protocolaria. Con un toque propio de esos que te recuerdan a quién pertenece y con muchas expectativas de futuro (para liberar tensiones más que nada). Sin más, pongamos puntos y suspensivos a esto que nace hoy y que nadie sabe hasta dónde llegará....bienvenidos a mi verdad




"LA LOCURA QUIZÁ NO SEA OTRA COSA QUE LA SABIDURÍA MISMA QUE, CANSADA DE SOPORTAR LAS INJUSTICIAS DEL MUNDO, HA TOMADO LA INTELIGENTE RESOLUCIÓN DE VOLVERSE LOCA"

TODO OBJETO VARÍA SEGÚN LA VISIÓN DEL QUE LO CONTEMPLE

TODO OBJETO VARÍA SEGÚN LA VISIÓN DEL QUE LO CONTEMPLE