Con unas notas en si bemol mayor creo que comenzó mi existencia. Dicen que el momento más importante de cada ser humano es cuando acaba de nacer, cuando se enfrenta al mundo exterior y a todo lo que ello conlleva. Mi vida comenzó con un puñado de notas de piano, con una melodía que aún a día de hoy perdura en mi dislocada memoria. Me va quebrando las neuronas poco a poco hasta convertir mis recuerdos en un cliché a todo color de experiencias al rojo vivo. Siempre he caminado por el lado seguro de la acera y cuando tomo algún riesgo es porque tengo claro que las consecuencias negativas son parcialmente afrontables por mi carácter. Procuro pisar sobre seguro. Sin embargo, hace un tiempo que voy caminando a otro ton, a otro son. Es como si me encontrase en un estanque lleno de flores de loto y mientras camino sobre ellas algunas se hundiesen a mi paso. Normalmente suelo salir a la superficie, pero en más de una ocasión he estado a punto de ahogarme. Lo peor es que me he acostumbrado a ir a ciegas y ya no necesito luz ni para ir al baño.
He dedicado toda una década a encontrar el equilibrio, a no salirme del sendero. Imagino que muchos seres humanos hacemos que la vida se rija por el balance del ego propio. Yo pretendo mantener mi equilibro contra viento y marea y parece que lo voy consiguiendo. Se tratará quizás de esa sinfonía que me ayuda a lo largo del camino. Mi guía sonora que hace que mi sentido del oído sea cada vez más agudo. Antepone el poder de la música a la existencia del ser humano. Como una batuta que se mueve sola y provoca que todo un recinto toque a su antojo. El balance proporciona el equilibrio y las dudas en una misma medida. Un buen consejo que sigo cada día es mantener la calma y no permitir que la contaminación acústica me afecte. El mundo gira, pero yo no puedo salvarlo con mi voz, y por eso prefiero permanecer callado en el fondo del escenario, donde nadie me pueda ver.
Una vez alejados los monstruos del pasado ya se hace más llevadero el peso de la balanza. Hace que yo sea capaz de equilibrar el sentido de mi vida cuando las cosas van mal y controlar los impulsos de engañosa felicidad cuando las cosas van demasiado bien, para evitar caer desde una novena planta cuando echo a volar. Encontrado mi lugar, ya puedo dejar el peso del equipaje y decidir qué camino voy a escoger en el próximo tramo. Divagar a mi gusto por cualquier tipo de superficie sin preocupación alguna. Las normas se van inventando mientras se camina y siempre podré dejar caer migas de pan para volver al principio si alguna vez me encuentro ante un punto sin retorno. No importa si hablo y nadie escucha, si escribo y nadie lee, si grito y nadie oye. Lo más importante de todo es seguir manteniendo el equilibrio y la compostura, porque pase lo que pase, un hombre de verdad, lo último que pierde es el equilibrio.
"SI SE TRABA, FUÉRCELA; SI SE ROMPE, ES QUE HABÍAQUE CAMBIARLA DE TODAS MANERAS".
Querido "Estrella del Norte":
Aunque no debería sigo aquí, intentando teclear todo eso que me niego a decir en voz alta. Parece que frente a una pantalla fluye todo de forma más sencilla. Pienso en lo que podía haber pasado si yo no fuera así, si tú no fueras así, si no fuéramos los dos así...sencillos y complicados a la vez. El tiempo y el espacio nunca nos ayudaron e imagino que luchar contra corriente no era tu pasatiempo favorito. Debo confesar que me crié cerca del mar y combatía constantemente contra las olas... Supongo que la vida tampoco me ha dejado pasar desapercibido y me tenía algún que otro remolino preparado. Precisamente éso es lo que yo nunca estaba...preparado.
¿Aún tienes aquel sillón? Me encantaba dejarme dormir escuchando tu corazón latir mientras me contabas todas aquellas cosas de tu niñez que te hacían tan especial. Admiro la memoria fotográfica que tienes de los momentos del pasado. Cerraba los ojos y allí te veía correteando feliz y sin preocupaciones. Te merecías la vida que has tenido. Siempre te consideré una de las personas más nobles del mundo. Por más que quise no pude quedarme esa parte de ti. Lo intenté, pero no fui capaz. Siempre me quedaba a las puertas mirando la vida pasar mientras vivía a través de tus sueños. Como si mi meta fuera conseguirlos para ti, pero finalmente descubrí que nunca fueron míos...tan sólo tuyos. La verdad duele mucho cuando viene en forma de bofetada y más no puedo contar.
Siempre recordaré aquel día que me enseñaste tu diario, en el que escondías cada uno de tus secretos. Ansiaba tanto leerlo de arriba a abajo para conocer todo de ti. Como siempre hago me rendí mientras te decía que prefería que me contases tú poco a poco lo que había en él. Nunca he podido cambiar esa parte tan idiota de mí que desea una cosa a la vez que pronuncia otra muy distinta. Ya me conoces... Te admiraba tanto. Todos me decían que no era amor sino admiración. Que me convertí en tu fan número uno que te idolatraba por las esquinas y procuraba darte todo lo que necesitabas. Siempre te quise más que a mí, pero no lo pude cambiar. Fui demasiado autodestructivo para tu gusto.
Todavía me pregunto qué fue mal. No comprendo aquel detonante que de repente decidió explotar y destrozar mi mundo en pedazos haciendo trizas mi corazón. La vida llegó a enseñarme que nunca te tuve y nunca te tendré, pero me dolía asumirlo. Creo que he escrito demasiados peros, ¿acaso son un signo de debilidad o es que me excuso demasiado? Ya no sé qué pensar. ¿Todavía me echas de menos? Creo que no sé vivir en el presente pensando en el futuro. Llevo meses estancado en el pasado y buscando distracciones para que los días pasen menos y menos dolorosos.
Aquellos momentos en los que compartíamos tu pequeña cama y nos acurrucábamos de tal manera que ninguno podía moverse. Mis horas esperando que salieras de trabajar para poder abrazarte. Las miradas cómplices, las sonrisas tribuladas. Tu voz rasgada y tu acento marcado diciendo lo mucho que echabas de menos todas aquellas cosas. El tiempo volaba por delante de nosotros mientras los planes se iban haciendo solos y yo subía más y más alto hacia el cielo. Nadie me confesó el dolor que se sentía al estrellarme contra el suelo. No entiendo por qué una palabra tan bonita como "estrella" tiene un verbo tan terrible como "estrellar". Paradojas del idioma supongo. Tú eras mi estrella, la única que llegó a alumbrarme en algún momento. Nunca supe de mi existencia hasta que te encontré a ti, estrella del norte. ¿Dónde estás ahora? ¿Acaso me sigues cuidando?
Sin más, se despide tu Estrella Polar que desea volver a guiar tu camino sin brújula ni destino...tan sólo tú, yo, y la vida...te echo de menos.
Te quiero, Estrella del Norte.
Belleza: Propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual. Esta propiedad existe en la naturaleza y en las obras literarias y artísticas.
Para mí inalcanzable. A veces solíamos ir de la mano, pero nunca la tomé como mía ni ella formó parte de mi ser. Este mundo llega a ser cruel si no se posee. No te valoran y si te haces con su totalidad te toman como un objeto. Un arma bastante poderosa la belleza. Tan devastadora como efímera. Nunca se puede tener para siempre, a no ser que se renuncie a la vida por ella.
He visto como abusan de ella hasta que se marchita y solamente deja lágrimas en corazones vacíos cubiertos de escarcha. Anuda sentimientos y confunde emociones. La belleza no se ama ni se adora, simplemente se admira. Los hay quienes mezclan los sentidos y creen caer a sus pies. El portador se confía que es amado por quién es, aunque finalmente el tiempo enmascara la realidad para descubrir que es amado por ser hermoso. Los errores caen uno tras otro a su paso, mientras que la belleza sigue hilvanando almas que llevar puestas en su collar. Los engranajes van sangrando historias que a nadie dan lástima ya.
Cuántas veces me habrá hecho sucumbir la belleza. No por tenerla, sino por querer poseerla. Los negocios con ella nunca salen bien. Con los años he aprendido a respetarla y ya no la necesito. Me conformo con divisarla desde cualquier parte del mundo. Prefiero no tocarla ni tenerla de pareja porque sé que nadie puede vencer en esa lucha de sueños que se rompen. Una vez la seguí, la perdí, y tuve que renacer entre llantos y dolor. Acabé con tormentas internas taladrando mi cabeza. Ventiscas llenas de mentiras que me azotaban como las historias crueles de la Biblia. Tempestades de tormento por querer rozarla con la yema de mis dedos. Quién pudiera tener tanta belleza....
Creo que me he vuelto más pragmático de lo que debería. Un poco demasiado consecuente como siempre. Practico la impudencia de vez en cuando mientras dejo salir las ironías a volar un rato. Me vuelvo cínico cuando hablo de amor al mismo tiempo que habito en una ciudad en lo que se rechaza lo que no gusta. Hay quien lo llama ser práctico...
Jamás encontré al unicornio de la suerte del que todos hablan y me temo que hay algún ser demoníaco dentro de mí. Lo que más miedo da es que somos uña y carne. Estoy empezando a pensar que Romeo y Julieta no son más que un par de "pollabobas" que pudieron solucionar su amor con un simple mensaje de texto para decir que Julieta estaría dormida fingiendo estar muerta. En esa época una alcahueta o un correveidile les hubiera venido de perlas.
Ya no cumplo muchas normas si no les veo su sentido. No me siento obligado ni coaccionado por esta sociedad que en ocasiones me provoca repulsión. Voy escribiendo las normas según me van viniendo en gana y procuro hablar más alto cuando no me apetece escuchar las sandeces que salen por otras bocas.
No tomo libertinajes gratuitos que nunca me fueron asignados ni tomo prestado objetos que el dueño no me ofreció de antemano. Soluciono cualquier problema a golpe de raqueta y me considero un persona feliz, cuerda y completa. Cuando acaba el día no rezo ni pido nada a nadie porque lo que tengo me lo ha ganado solamente yo y con creces.
Creo que el amor a primera vista tan sólo es un "éste está bueno y le echaría un polvo" o un refugio de locos soñadores que suben al cielo para caer desde lo alto. Confieso que yo también bajé y no hay colchonetas en el fondo. A veces una parte de mí desea pisotear lo que no necesita y si oigo quejidos salto encima porque me molesta el ruido.
Aún no sé si he vivido cien vidas o la misma vida cien veces, pero valoro cada día como si fuera el último que paso en este cuerpo. He leído más libros de los que mi mente puede recordar y en ninguno aparece ni la verdad del universo, ni el descubrimiento del propio yo, ni las normas para llegar a ser alguien en el mundo. Sin embargo...creo que he podido ser alguien en cierta medida, aunque todavía sea un microbio.
Las despedidas nunca son lo que parecen y las apariencias engañan más allá de las palabras. Creo que no todo está inventado, pero tampoco se debería sobrevalorar el mínimo invento. Me gusta llamar las cosas por su nombre y las que no recuerdo las renombro yo desde el cariño de mi memoria. Recuerdo mucho que no tengo por qué y me tapo las heridas mientras duermo.
Siempre he querido recorrer cada recoveco de este planeta. No me importa si se trata del lado más cruel y crudo del planeta. Quiero ser partícipe de lo que se esconde tras cada uno de los países que forman La Tierra. Ahora me conformo con ir arañando cada ciudad que visito caminándola doce horas al día, probando su gastronomía, durmiendo en sus hostales y visitando sus monumentos. La eterna Rusia siempre se me había hecho imposible. Tan lejana y portentosa. El pulmón del planeta, una de las protagonistas de nuestra historia. Siempre que se hable de potencia mundial se debe nombrar a Rusia. Recuerdo cuando era pequeño y mi profesor nos enseñaba el mapa del mundo yo siempre me fijaba en Rusia, el más grande de los países. No importa que le arrebaten Ucrania, Estonia o Lituania...ella siempre sigue sonriente mirando a Europa con su ojo derecho y a Asia con el izquierdo. Ahora al fin tengo la oportunidad y a menos de dos semanas todavía no me lo creo. Después de visados costosos, invitaciones, cursos de ruso intensivos y más de un año de ahorros estoy a las puertas de la Rusia de los zares. Moscú y San Petesburgo se me antojan hermosas. Me las imagino especiales, únicas, presumidas, pero nada pretenciosas. Ojalá pudiera visitar Siberia y cruzarla entera de oeste a este en el transiberiano. Me temo que será para la próxima vez. Quince días en los que no pienso desaprovechar ninguna oportunidad de recorrerme cada una de las calles de Moscú, entrar en los palacios de la periferia de San Petesburgo, ver qué fue de Leningrado. Iván el terrible, Catalina, Lenin...todos me parecen interesantes desde mi pequeña isla del Atlántico. Continuaré con la cuenta atrás hasta que pueda tenerte cerca y a la vista, mi querida Rusia. Azarenka te ansía más que a nada en el mundo, y estoy convencido que tiene toda la razón. Quién pudiera ser Anastasia...
"SI SE CONSIGUE MANTENER LA CALMA CUANDO TODO EL MUNDO PIERDE LA CABEZA, ENTONCES ES QUE NO SE HA ENTERADO DEL PROBLEMA".
Nunca he llegado a comprender del todo el tema "alma-cuerpo". ¿Acaso somos almas que han vagado en el tiempo hasta encontrarse con nuestros cuerpos? ¿El alma es inmortal? ¿Qué será de mi alma si me incineran al morir? ¿Se puede quemar un alma?
Sea como fuere el dilema surge en mi cabeza de vez en cuando. Siempre que alguien dice que se ha enamorado de una persona, no queda claro si se refiere a su alma también. Imagino que se trata de un conjunto de cosas. La duda me entra cuando alguien se enamora de una persona no muy agraciada físicamente. Entonces imagino que se ha enamorado de quién es, de su alma, de su ser, de su esencia. Sin embargo, si yo tuviese el alma de esa persona, ¿también se enamoraría de mí?
Si un hombre heterosexual se enamora del alma de una mujer heterosexual, ¿significa eso que si esa mujer muere y su alma acaba en un cuerpo de un hombre homosexual también se enamoraría de él aún siendo heterosexual? Se supone que el alma sigue siendo la misma...
Yo creo que si soy homosexual y solamente me gustan los hombres no podría enamorarme de una mujer aunque amase su alma con todo mi corazón. Siempre he dicho que si fuera heterosexual acabaría enamorado de una chica que conocí hace algún tiempo y acabé prendado de su persona en conjunto.
Una pregunta me lleva a otra y ninguna tiene una respuesta que me valga o que le vea sentido. Así que yo mismo he llegado a una teoría que me sirve para poder entender un poco el tema plano espacial del alma. Yo creo que las almas son invisibles y residen en algún lugar que todavía no conozco. Las almas no tienen sexo, son neutras. Cuando nacemos se nos adjudica un alma con un determinado carácter aún por formar del todo. Estas almas no entienden de normas y se sienten atraídas por hombres o por mujeres indistintamente. Si un alma en un cuerpo de hombre se siente atraída por una mujer entonces estamos ante un individuo de género masculino e inclinación heterosexual. En cambio, si un alma en cuerpo de hombre se siente atraído por hombres estamos ante un individuo de género masculino e inclinación homosexual. También hay almas que no se sienten bien en el cuerpo que les ha correspondido. En estos casos tan complejos nos encontramos ante un individuo de género femenino atrapado en un cuerpo de género masculino e inclinación sexual bien sea homosexual o heterosexual o viceversa. Para estos casos hay un sufrimiento determinado añadido que se solucionaría con un proceso que acaba en operación. La otra alternativa es permanecer infeliz para siempre atrapado en un cuerpo mal adjudicado.
Considero que las almas son aún un mundo por descubrir que yo personalmente no sabría definir. La Rae indica que un alma es una vida humana y una sustancia espiritual e inmortal de los seres humanos. Siguiendo esta definición mi teoría tiene sentido hasta cierto punto. En resumidas cuentas...el alma es la esencia de toda persona.
Hoy me desperté asustado, a mi lado te busqué, pero tu almohada fría me dijo que no volverías pronto. Me senté cruzando los pies y agarrándolos con mis brazos...temblando. Miré hacia aquella pared que tantas lágrimas ha visto caer por mis mejillas y sentí lástima de mí mismo. Cerré los ojos para que la vergüenza no se riera en mi propia cara y me puse a pensar. Intenté dejar la mente en blanco pero no pude. Sin embargo, después de tanta irrelevancia empecé a sentir que mis manos se iban llenando de recuerdos sin terminar, de conversaciones a medias. De momentos que quise que fueran y nunca lograron ser.
Me preguntaba si tú también los recuerdas a menudo. Pensarás que soy un loco de la vida, pero no me importa si es muy tonto lo que pienso. Aquel paseo imaginario por las nubes, las noches a solas en la playa. Esos días en los que nuestros silencios se enternecían bajo la lluvia. También mantengo algún recuerdo que no debería, que me hace daño. Palabras nunca dichas o susurradas, aunque mal comprendidas. Confiaba en que fueras mi pasatiempo favorito para siempre. ¿Acaso una vida entera era demasiado para ti? Mientras tanto sigo en esta casa deshojando los recuerdos que el futuro podía haber traído y no quiso brindar.
Te juro que lo intenté, con toda la fuerza que saqué de los recovecos de mi ser. Deseé que no fuera un adiós, aunque vi cómo te marchabas nunca quise aceptar que era una despedida. Mi cama continúa vacía esperando que algún día vuelvas a suspirar bajo mis sábanas, a saltar sobre mi colchón. ¿Acaso no me echas de menos ni una brisa? Ojalá estuviéramos tan lejos como un abrazo. No he podido olvidar nada. Aún revivo aquel momento en el que me contabas qué edad tenías cuando escribiste tu primera canción. ¿Seré un demente? La vida me quiere enseñar a patadas que nunca te tuve y nunca te tendré, pero yo probaré que miente, la vida me miente...pretende hacerme creer que fuimos un error del tiempo, una equivocación en el espacio, un NO en mayúsculas.
Subo a la azotea y le grito al viento: "¿Por qué me haces esto? ¿Acaso estaba escrito en las estrellas?". Termino por pensar que soy un experimento de algún dios de cualquier religión. Un todopoderoso que me enseñó el paraíso, pero durante tan solo un día. Después de conocerte no he podido volver a encontrarme, ni en mi vida, ni en el espejo, ni en las caras de otras personas...porque solamente busco la tuya, tu sonrisa, tu mirada, el tacto de tus manos. Me pregunto cómo he podido llegar a esta situación, a pasarme horas muertas en mi habitación, lamiendo heridas que me saben a traición, a amargura, a injusticia.
Acabo como cada día, como cada noche tirado en el salón con tu aliento en mi olfato. Respirando por rutina, por obligación. Esperando que el mundo arda, que el universo explote, pero que al menos pueda verte una vez más, aunque muera antes de los treinta. No quiero una vida si no puedo vivirla mirando a la aureola que llevas sobre la cabeza. Desde que te fuiste no soy más que un cliché en blanco y negro que espera ser teñido de color, de sabor, de olor. Quiero ser el arco-iris de tus días grises, el paraguas de tus días lluviosos, el abrigo de tus días helados. "¿Por qué no? ¿Por qué demonios no?"
Sencillo se hace el sentarse detrás de una pantalla y ver una película de la vida cotidiana. Salir a la calle y opinar, decir, creer saber, opinar, catalogar, etiquetar, opinar... Ahí se une el dicho "nunca juzgues un libro por la portada" o bien "los mejores perfumes vienen en frascos pequeños". La parte oscura del ser humano, el maquinar de las mentes, el poder de la voz, de la manipulación. Rara vez se ven las cosas desde ambos lados del espejo, siempre se tiende a verlo desde un mismo lugar y si se mira profundo, tan solo se ve el mismo reflejo.
Se ponen etiquetas a las caras, se pegan tan fuerte que aunque se quiten siempre hay restos de pegamento. Se adjudican papeles que no se merecen y se tergiversan comentarios inocentes de buena voluntad. Lo más paradójico es cuando vemos que llega alguien nuevo al circo de la ciudad y de buenas a primeras pretende ser domador de leones cuando se ve claramente que no pasa de payaso. Se juega una partida que está trucada desde el principio, de la cual solamente hay un final previsto.
Luchando en una guerra con palos de madera frente a caballerías de acero enteras. Ir contra corriente al final nos hace acabar como Virginia Woolf pero sin piedras ni migraña. Un suicidio indirecto en el que el asesino acaba siendo el héroe tras haber simulado una muerte. Peor que la más peligrosa de las sectas. Hablar sin saber es como andar a oscuras en un suelo de cristales rotos, no se sabrá nunca qué parte es la que no corta. Para bien de muchos o de pocos...es gratuito, así que aprovechen y hagan uso de todo aquello que crean saber... probablemente la verdad nunca salga la luz, pero cuando lo haga...será devastadora. Bienvenidos a mi mundo.
Llega el momento en el que las palabras en ningún idioma expresan lo que quiero decir. No llego a comprender si he podido alguna vez ser un buen poeta, o el poeta sin rumbo que siempre creí ser. Ya no siento que la retórica forme parte de cada cosa que digo. Simplemente ya no puedo manipularla a mi antojo, mi limitado lenguaje me prohibe decir las obscenidades que pasan por mi cabeza sin llegar a perder la cordura.
Ni siquiera sé si el mundo entero siente lo que digo o lo entiende de la manera en que lo digo. Siempre llega ese punto sin retorno desde el que no soy capaz de volver, imposible avanzar y me estanco. Llegando a los treinta me voy planteando si algún día escribiré algún libro digno de encuadernar y que fuera de adulaciones sea más de lo que pretendió ser al comenzar.
A veces siento que las historias son demasiado valiosas para contarlas en un escrito, pero de no hacerlo nunca nadie las recordará, ni el propio protagonista. Finalmente morirán en un mausoleo de hielo que se derrite al terminar febrero. Eso o dejarlas plasmadas para que alguien las lea mientras comenta lo aburridas que son, o aún peor...que no las comenten jamás. La falta de reacción provoca el hundimiento del autor.
Un escritor necesita feedback para vivir. ¿Qué es un autor sin público? Nada, sin ojos que lean lo escrito no somos nada. Sin embargo, a veces los silencios pesan más y son de oro, que no dorados. Lo dorado está bañado con una capa que se despega con el tiempo y los buenos textos están hechos de lingotes de 24 kilates, o de 18.
Después de todo siempre me he considerado un escritor, un poeta, un autor...porque escribo para vivir, vivo para escribir, sudo palabras, grito momentos, sueño entre páginas. Me considero un aprendiz en el mundo del lenguaje, de la expresión, de la literatura. Admiro a todo el que tergiversa sus obras con una pluma, con un papel, con una pantalla y un teclado.
De las decenas de autores que he seguido con empeño en estos últimos diez años he decidido que no quiero ser como ellos. No quiero esclavizarme a lo que pida la sociedad. Prefiero mantenerme detrás del telón. Darle una patada a mi obra y dejarla desnuda en el primer acto. ella podrá defenderse sola y decir mucho más de lo que yo jamás podría hacer, aún siendo su creador.
Los momentos de plenitud son pocos y hay que aprovecharlos cuando tenemos a la musa al lado. Escribir apresurado con fecha límite se paga caro. Finalmente todos ven que no salió del corazón, porque la audiencia no es tonta. No quiero ser así. Quiero seguir siendo ese poeta sin rumbo que decide cuándo empezar y dónde terminar. Quiero ser el dueño de mi destino, de mis pasos, de mi camino...de mis guerras internas. Esperaré a volver a encontrarme en el mapa de mi vida y entonces osaré comenzar lo que siempre he tenido entre neuronas...mi primera novela.
"CUANTO MÁS LEJOS ESTÁ EL FUTURO
MÁS BONITO NOS PARECE".
El calor pegajoso me vuelve loco de verdad y me da por delirar. Empiezo a enfadarme por tener el ventilador en la azotea y no tener ganas de bajarlo porque siempre remueve el aire caliente. Me pregunto por qué odio tanto el verano mientras juro sobre todas las cosas que regalaría los meses de julio y agosto para quien los quisiera. Yo soy de frío, no de calor.
Me echo en la cama, después de 13894781 vueltas me doy cuenta que es una misión imposible pegar ojo y entre sudores me pongo a pensar. Culpo al tiempo por pasar tan deprisa y no darme opción a hacer todas las cosas que siempre he querido hacer. Me imagino de vuelta en Austria con la nieve y el frío que al menos se puede combatir. Sigo sudando y se me pega la camisa a la piel mientras resoplo y digo tacos para mí mismo.
Me doy la vuelta por enésima vez y lo más que consigo es que las sábanas y el colchón no estén calientes sino tibias. Miro en el congelador y no quedan helados ni hielo.En la nevera y el agua todavía no está fría porque ya me terminé las dos botellas que quedaban. Me dan ganas de irme a trabajar porque allí se está un poco mejor, así que después de tal reflexión me vuelvo a acostar a ver si se me pasa...
El calor me da por delirar. Me quito la camiseta y no puedo dormir porque odio cómo las gotas de sudor bajan por mi piel, con ella puesta se hace todo más complicado. Cojo un libro para leer pero me concentro más en no morir sofocado que en la trama de la novela. Intento utilizar el pc, pero me sudan los muslos de tenerlo encima y emana un calor cual sauna que me hace apagarlo ipso facto. ¿Ver la tele? No barajable...no suelo ver más de media hora al día si acaso. Me parece una pérdida de tiempo. También da calor, así que la descarto doblemente.
Así que decido coger el coche rumbo a la playa. Lo peor que podría pasarme es tener un accidente por el camino, que alguien me acuchille en medio de la noche o ahogarme en el mar y cualquiera es preferible a quedarme en esta casa que me recuerda a los holocaustos judíos que ardían en Polonia. Creo que este año no resistiré, como los juncos de aquella canción...
Sobreviví, resistí, aunque mi interior apenas lo cree. Mi todo pasado por delante de mis ojos en el presente. ¿Por qué hay ciertas cosas que cuesta un mundo superar? Solamente el cielo lo sabrá... Ya no quedan esquinas en las que girar para no volvernos a encontrar teniéndote tan cerca de mi vida. Intento con todas mis fuerzas no chocarme para darme cuenta al final que aún colisionamos. Los ojos fueron la clave, siempre me pudieron.
Mi sonrisa no me falló, aunque las palabras apenas salían de mis labios. Preguntas en el aire que nunca pude lanzar, respuestas que quise saber y en el baúl de los secretos por siempre se quedarán. Grata sorpresa, consecuencias devastadoras...perdí todo sentido. Sin vuelta atrás...jamás. No es un punto y final, es un punto y jamás. Aunque siga viendo tu cara en cada reflejo, aunque pierda la dirección del rumbo de mi eternidad. Siempre se consigue, ya sea a través de las lágrimas, del dolor, de la lluvia o la tormenta. La distancia, ¿acaso podrá hacerme olvidar? Punto y jamás.
Recuerdo todo y nada a la vez. Los años tienden a enturbiar los recuerdos, y si no se habla de ellos o se piensan a menudo...finalmente se empolvan o se desdibujan...se difuminan. Recuerdo cómo me decía que yo era el único de sus cuatro hijos que vino por parto natural. Cómo me llevaba de la mano a la guardería y al colegio todos los días. Me daba el paquete de cubanitos rosas y el jugo La Verja para el recreo. Recuerdo el jugo de naranja recién exprimido cada mañana. Me encantaba. El arroz con leche, la gelatina con natilla, los calamares rellenos en navidad.
Recuerdo los veranos interminables en La Palma, sus bonitos ojos verdes, las respuestas a mis infinitas preguntas, su paciencia sin límites. Recuerdo sus consejos, sus advertencias, sus miradas que lo decían todo. Recuerdo cómo me perdía contando mi día, echo de menos contar a alguien cómo fue mi día. Mis aventuras de adolescente que ahora me parecen insignificantes, pero ella siempre escuchaba con atención. Recuerdo cómo admiraba mis dibujos y mi destreza con el lápiz...siempre decía que había salido a mi tío.
Recuerdo cómo consolaba mis lágrimas, mis días grises, mis malas patas. Lo perdonaba todo, imagino que no es fácil ser madre, pero era la mejor. Recuerdo su última frase antes de irse, sin saber que sería la última, sin saber que quedaría grabada a fuego. Recuerdo esas 12 horas como si fueran 12 años...eternos, imborrables, perpetuos.
Recuerdo las noches sin dormir, las lágrimas cayendo sin parar, el vendaval que dejó tras su ida. Me recuerdo a los 19 años sin ella, a los 20, a los 21... Recuerdo cómo terminé la carrera y me gradué sin podérselo contar, sin poder decir que lo hice por ella, que no era mi vocación, pero lo terminaría por ella, porque se lo prometí.
Recuerdo los viajes que he hecho alrededor del mundo...todas las vivencias que no tuve tiempo a compartir, todas esas aventuras que solamente ella podría escuchar. Todo ese tiempo que pasé en Austria estudiando, dedicándome a mí, conociéndome a mí...porque llegó un punto en el que no me encontraba ni en el espejo. Me perdí...recuerdo que me perdí.
Recuerdo odas las veces que me equivoqué por no tenerla aquí para aconsejarme. Todas las lecciones que le faltaron por contar, las instrucciones que no me dio de la vida, los sufrimientos que pasé en silencio. No poder decirle que no soy como los demás, que nunca he escogido un camino fácil porque no veo en él la felicidad.
Recuerdo que no pude contarle que si ella faltaba yo no podía seguir. No lo hice porque creí que seguiría conmigo hasta los 40, hasta los 50, para cuidarla como ella había hecho conmigo. No decirle que si se va, ni siquiera me sirve el haber sido tan feliz. Recuerdo el quedarme sin confesora, sin aliada, sin protectora en este mundo, recuerdo verme solo en la playa mirando hacia arriba...de noche...buscando entre las estrellas. Recuerdo cómo le pregunté al sol dónde te había llevado, cómo me dejó ciego de esperar mirándolo fijamente...y al final no recibí nada.
A veces recuerdo tanto...que ya no sé si ocurrió hace siete años o siete siglos. Y ya convertido en hombre me doy cuenta que igual fue lo que tuvo que ser, y estoy aquí, así, por todo lo que pasó...igual por eso soy yo, y no una copia de alguien más. Recuerdo que me quedaron muchas cosas en el tintero por contar...y que por siempre permanecerán ahí...esperando que algún día aparezcas con ganas de escuchar...
Terminé por creer que después de las tormentas siempre llegan las calmas. No importa si aparece un arco-iris que incite a la lluvia. En mi vida la lluvia solamente representa el sentimiento de estar vivo, de sentirme vivo. Tras trepar tantos muros, tras cruzar tantos caminos estrechos, tras nadar tantas aguas turbulentas...puedo decir que me encuentro de pie, sano y salvo. Sereno, tranquilo, luminoso, brillante. Posiblemente éste sea mi momento, y no ningún otro.
Sin apenas darme cuenta me he ido separando de las personas con las que no quiero estar, ya no le veo el sentido a coincidir con alguien que no me aporta nada, que no da lo mismo que yo, que no valora los mismos ideales que yo valoro. No me preocupo por temas que son ajenos a mí y que no estoy en posición de cambiar. Mis problemas y los de mi gente son suficientes. No sufro de forma gratuita, hace mucho que mis ojos no necesitan llorar.
He descubierto que nunca he caminado solo, aunque me haya aislado incluso de mí mismo. Tengo lo que merezco, hago lo que quiero, voy donde me apetece. Aparto todas esas cosas que no necesito, que me hacen mal, que me hacen daño. Me rodeo de alegría, de saber estar, de familia, de amigos, de personas normales, de risas y carcajadas. Vivo mi vida como siempre he querido hacerlo...a mi manera...y espero que dure tanto como el brillo del sol en verano.
"LA PROBABILIDAD DE QUE SUCEDA ALGO ES INVERSAMENTE PROPORCIONAL A LO QUE QUIERA QUE SUCEDA"
Cuando la retórica no sirve de nada, cuando hablar por hablar se convierte en afición, cuando se dice y no se entiende, o se malinterpreta, o se manipula. Cuando la mente no llega a comprender lo que nace en los labios, lo tergiversa, lo magnifica. Cuando se habla sin decir nada, o cuando se dicen muchas cosas muy deprisa sin hablar. Cuando sabemos que las cosas nunca volverán a ser igual porque la vida cambia, y nosotros con ella. Cuando el pasado pesa más que un yunque y ni en otra vida se puede olvidar, o al menos no recordar. Cuando los fantasmas nos persiguen de por vida, cuando las etiquetas se cargan sin ton ni son, cuando nos dan un peso muerto que nadie tiene la necesidad de lamentar. Cuando hable lo que hable, o diga lo que diga...las opiniones nunca van a variar. Cuando se piensa que las lágrimas son la respuesta y solución a todo. Cuando hay que dar un paso importante, pero no somos capaces de hacerlo en mucho tiempo. Cuando vemos la vida pasar en vez de vivirla mientras nos pasa. Cuando los grilletes no dan libertad a ser quien se es realmente. Cuando las palabras hieren como puñales atascados en las entrañas y al retirarlas sangran hasta la muerte. Cuando las mentiras se convierten en un dialecto, camino de ser todo un idioma oficial. Cuando la realidad se nos planta en las narices y no somos capaces de verla por más clara que esté, cuando sentimientos como la pena, la nostalgia, el dolor...desgarran el alma. Cuando nunca se quiere ser más de lo que se puede llegar a ser, sin quitar el protagonismo del que se lo merece. Cuando a cada uno le llega su hora, cuando los crímenes quedan totalmente impunes, cuando vemos que la vida no es tan justa como se plantea en la televisión. Cuando yo, que estoy aquí, que escribo esto, que me mato por poder expresar lo que siento para mí mismo, para entenderme y no volverme loco, más loco de lo que estoy. Cuando nadie entiende lo que digo, y lo digo más alto, y lo digo más claro, y nadie lo entiende. Cuando utilizo este medio para quitarme pesos de encima, para poder seguir viviendo con un puñado menos de remordimientos por no llegar a ser tan mala persona como me pintan. Cuando yo, que sigo aquí detrás escondido donde nadie me ve ni me siente, cuando quiero cerrar mis puertas con llave y cerrojo, cuando empiezo a odiar cosas que no significan odio en sí mismo, sino disgusto o manía. Cuando lo único que he deseado jamás es algo totalmente imposible e inexistente. Cuando yo, que aún permanezco aquí callado, hablando, sin decir nada, sin querer nada, cuando sigo en busca de la verdad, porque es la única cosa que cuenta. Cuando he tenido una mala noche, con su mal día, y su consecuencia, su charla, su bronca, su pelea. Cuando no comprendo nada de lo que me pasa, cuando me pregunto si al final es cierto que me merezco el futuro que me espera, cuando la incertidumbre me puede, cuando la curiosidad me acecha, cuando la vida me lapida. Cuando vuelvo de mi mundo sin aire sigo aquí, así...siendo imposiblemente incomprensible en todos los sentidos...cuando la única salida a una persona complicada se convierte en una proeza catastrófica...entonces hablamos de mí...
Un puñado de ingenuidad...ganas de gritar. La vida estuvo a nuestros pies y confieso que tuve una parte importante de la culpa que hoy sigue girando en mi cabeza. Lo sé, prohibido recordar. Despedida más amarga que un café con limón que a veces noto en la punta de mi lengua. Jugué una partida infinita en un juego en el nunca pretendí ganar. Si hoy solamente supieras que ya no apuesto si creo que puedo perder. Harto de inventar reencuentros imaginarios que no saben ni hablar. En mis sueños seguiré construyendo esa existencia que debió ser y nunca fue, por ti, más bien por mí, por la situación. Ese que conociste ya no soy yo.
Espero que nunca llegues a olvidar las noches asustados en Berlín, los meses que pasaron sin hacernos sufrir. Mientras todo giraba cuando hacíamos cientos de planes que yo creí que se llegarían a cumplir alguna vez. Me iba de viaje pensando en volver a abrazarte al volver, soñando que terminábamos como esas historias que Walt Disney creaba y tanto nos gustaban. Quiero creer que recordarás los momentos pasados en aquella calle oculta de mi ciudad, que fue nuestra cómplice al empezar, que llegó a unirnos tanto tiempo para luego acabar mal.
Construimos un palacio para ver cómo se derrumbaba al final, como si nunca hubiéramos sido nada. Intenté dar todo lo que pude, pero no fue suficiente. Todavía sigo siendo la mitad de hombre que pensé que sería, pero aún así podría darte lo que queda de mí para que vuelvas a guardarlo en el bolsillo y pasearlo por ahí. Después de todo este tiempo...no podría odiarte mucho más...
Mis días suelen ser azules, celestes, turquesas...alegres. Se va alternando entre soleados y lluviosos. Si no me viene la nostalgia aparto las nubes y me las guardo en el bolsillo para que salga el sol. La luna forma parte de mis noches, es mi lugar favorito para cenar. Adoro el mar de la Tranquilidad, es mi restaurante predilecto.
Mis días son divertidos, llenos de carcajadas que vienen volando de cualquier sitio. Muy colorido, mucho más que cualquier arco-iris. Suelo llenarlo de libros, juegos y deportes. Raquetas no faltan en mis días. Bolas veloces de revés tampoco.
Mis días están custodiados por gatos de zarpas afiladas que atacan para defenderse. Suelo guiarme por mi instinto animal y mi sexto sentido. Ambos me han sido infalibles hasta ahora. Me encanta vivir la vida a rayas, con rayas, de rayas. De cualquier manera, pero rayado.
Mis días tienen cientos de melodías, la mayoría con ecos de voces femeninas, de guitarras eléctricas o acústicas. Pianos si viene la tristeza. Me rodeo de viejos recuerdos que no se pueden olvidar. Buenos, malos, regulares. Me tapo con complejidad mientras duermo para soñar. No paro de pensar en cualquier cosa las 24 horas, incluso cuando estoy ocupado.
Mis días son risueños, con pegatinas, con sabores de fruta. Se llenan de diferentes idiomas, tendencias, culturas. No hay sitio para todos y muchos de los que entran no se volverán a ir jamás. Tejiendo melodías que me definen como nunca podré ser. Quitando etiquetas que dejaron de ser ciertas.
Mis días no saben de hipocresía, ni de mentiras. Se alimentan de lágrimas saladas que no saben amargas. Su fuerza reside en la transparencia de sus aguas. Edulcorados con naturaleza viva y pura. Me la bebo de un sorbo cada día, porque tienen un sabor distinto cada vez.
Mis días están en África, en Europa, en el mundo entero. No internacional, sino universal. Mis días son rutinarios, únicos, interminables...mis días...
Un respiro vacacional en forma de paréntesis eterno. Ciertamente parecía como si llevara de viaje seis meses. Todo un lujo, valió la pena. Echaba de menos el parecerme a una estrella del rock yendo de aeropuerto en aeropuerto, caminando por calles repletas de extraños. Haciendo la maleta casi a diario para visitar un nuevo destino. Distintos colchones, alojamientos y visitas. Medios de transporte por doquier, trenes en Bélgica, autobuses en Irlanda.
Me sorprendió el paisaje irlandés, esos prados verdes infinitos, llenos de cabras, vacas y ovejas. Esa extensión de color esperanza que nunca cansaba a la vista, sino que la hacía reposar, querer más, adormecer. Pueblos escondidos, naturaleza en estado puro. ¿Lo mejor? La leche del país. Como recién ordeñada, con ese saborcito a nata que hace que el nesquik, el café o el azúcar la corrompa. Me sentí del pueblo al beberla, como si supiera realmente su procedencia.
Las ciudades pesqueras como las que salen en las películas, Galway y sus festividades hispanas, paradas en las gasolineras para comprar provisiones rumbo a un nuevo lugar. Un guía que conocía su país y la historia como si de su propia vida se tratara. Un viaje para enmarcar...mágico, bonito, irrepetible. Me gustaste Irlanda...no te olvidaré.
Bélgica, de nuevo en la reina europea. Brujas sigue tal y como la dejé hace ocho años, impoluta, mágica, romántica...llena de adoquines. Para nada mi ciudad ideal, pero es un "must" que hay que ver antes de morir. Gante es especial, encantadora y adorable. Sus callejuelas con sorpresas en forma de catedral imponente o monumento imposible. De la famosa Bruselas me quedo con el Atomium. Tan imponente y presencial. Podría ser perfectamente el rey de Europa, inmenso, gigante, brillante...quién pudiera tenerlo en su ciudad para siempre.
El gran desconocido de Europa se llama Luxemburgo. Tan poco transitado y casi inexistente para la humanidad. Yo iba ilusionado porque era un país aún por transitar. Finalmente me enamoró...sin duda lo mejor del viaje. Ese valle verde lleno de caminos, de subidas, de bajadas, de tejados grises, de casas con look presidencial. Luxemburgo es orden, limpieza, belleza, encanto, es un país para enamorarse. Discreto, pero bonito. Luxemburgo no pide nada, no ruega visitas, pero desde que entras en sus fronteras es inevitable admirar su esplendor...te quiero Luxemburgo.
Un crujido en el alma...increíble pero cierto. Hasta parece que tengo corazón escondido detrás de las palabras y la fachada ya agrietada de las patadas del tiempo. Por los poros van entrando las noticias que se amasan con mis neuronas terminando por debilitarlas. La pena me puede...siempre me ha podido.
Mi asignatura pendiente con la vida. Solamente una vez he podido vencerla y creo que por esa victoria aún sigo vivo. No puedo hacer más que absorberla, dejar que me haga daño, que forme parte de mí. Ojala pudiera mandar en la suerte o el destino. Ojala pudiera repartir-equilibrar los males del mundo. No me los quitaría de encima, los regaría por el planeta para que se disolvieran como un Redoxon en agua, y de dos tragos amargos los pasaría. Acabarían en mi estómago para finalmente ser expulsados de forma líquida. Probablemente sobra alguna esquina de escombros.
Mil alegrías no pueden acabar con la pena. Es como el gran señor sol, que constantemente es tapado por unas cuantas nubes, pero finalmente siempre acaba por salir. A la pena le gusta ser admirada, llorada, sentida. Es presuntuosa y obsesiva. Peor que una mamba negra en la selva. Paraliza hasta la muerte o se alimenta de entrañas débiles como las mías.
Aunque me acostumbre a ella cada vez me hace sentir de manera diferente. Hay veces que soy un puñado de arroz sin cocer en medio de un salero, otras simplemente soy yo y mi circunstancia. A veces soy un espejo manchado de helado. Hoy, en cambio, no soy más que un puñado de gafas inservibles...así me trata la pena...con crueldad y descaro.
"SI LIMPIAS EL POLVO...ENSUCIAS EL PAÑO".
En ocasiones me gustaría huir de mí mismo. Meter todas mis cosas en la maleta y salir corriendo. ¿Si meto "mis" cosas en la maleta significa que sigo siendo yo? Espero que no. Quisiera dejar de pasar por ese túnel cada día y quemarlo hasta que se convierta en un puente por el que cruzar por encima. Ser yo es todo un reto que me ha dejado de interesar. Me agoto a mí mismo. De tanto hablarme me aburro, de tanto pensarme me canso, de tanto mirarme me aborrezco.
Sin despedida alguna. Mientras duerma me marcharé cerrando puertas bajo llaves que esconderé en el fondo del lodo. Soldaré las visagras y llevaré la llave a los mares de Sri Lanka, donde yo no pueda encontrarla jamás. Que se muera de hambre, de sed. Que se pudra hasta desintegrarse convirtiéndose en nada. Ya no quiero vivir con él, lo detesto.
Un puñado de días fueron suficientes para terminar la última joya de David Cantero. Había dejado el listón muy alto con Amantea, pero finalmente se superó a sí mismo. Acabé espectacularizado, ansioso de volver a releerlo, a disfrutarlo, de empezar de nuevo la lectura por si se me quedó atrás algún pequeño detalle. Ciertamente me ha fascinado de verdad.
Su padre, esté donde esté, estará muy orgulloso de la obra que lleva su esencia desde el principio hasta el final. No importan los años que haya llevado coger el lápiz y volver a soltarlo, el resultado ha merecido la pena con creces. África también es mi continente favorito. El gran olvidado y desgraciado del planeta, pero sin duda el más fascinante. Aún recuerdo cuando fui a visitar aquel enorme baobab que permanecía escondido en medio del bosque esperando ser visitado. A partir de ahora podré soñar con vivirlo, apreciarlo, acariciarlo entre ronquidos hasta despertar con una sonrisa de oreja a oreja.
Todo fue perfecto, insólito, fascinante. Nadia, Luis, Dani, Adrián...a cual más entrañable. Me enamoré de todos a la vez, de sus pensamientos, de sus actos, de sus vidas paralelas y cruzadas, de sus líneas entrelazadas en el tiempo. El paso de los años y su sabiduría. Impensable, pero me siento más feliz que ayer. Una gran satisfacción de lectura totalmente recomendable a todo tipo de público.
David nuevamente me ha tocado el corazón, me ha domado el alma y me ha llevado a una aventura tan insospechada que ni leyendo la contraportada o cualquier sinopsis se podría imaginar. Me fue imposible leerlo, tuve que devorarlo con la mirada, sentir sus páginas con las yemas de los dedos. Pensar en retomarlo mientras estaba ocupado en otras cosas, como si fuera una obligación impuesta por mi mente.
Esas frases que me llegaron tan adentro, esa forma de redactar que siento mía propia. Todas esas perspectivas que yo alguna vez he vivido bajo mi piel...impresas en un libro. ¿Qué será ahora de este devorador de libros que busca impaciente una novela a la misma altura? ¿Cuánto tiempo tendré que esperar a que llegue una nueva entrega de Cantero? De momento me conformaré con releer una y otra vez la historia del hombre del baobab, sin duda mi árbol predilecto.

¿Qué cabe en una oportunidad? Como mínimo la opción a demostrar que se merece haber tenido esa oportunidad... Aunque en mi mundo las cosas funcionan de otra manera. En mi mundo las oportunidades se mandan por mensaje citando a un día y hora muy específico. Si se estará fuera del país en ese momento...adiós oportunidad. No importan las razones, motivos, o ganas que se tengan...la oportunidad se desvanece.
Incluso cuando se ha trabajado muy duro para conseguirla, incluso si se es la persona más cualificada o competente del planeta. Si se tratara de vínculos o contactos, probablemente otro gallo cantaría. Las oportunidades se moldean o modifican según el número de "cables" que se tengan. Ni pena ni rabia...más bien justicia.
Saco la balanza y empiezo a pesar oportunidades. Una entrevista muy importante que podría o no dar un paso más hacia un trabajo deseado muy a la larga (hablamos de meses incluso años) siempre después de haber pasado un curso formativo de nueve meses. O un viaje de 17 días que está prácticamente pagado y organizado hace meses y que comenzará en menos de una semana.
Sinceramente no puedo aventurarme a dejar el viaje por una oportunidad que no certifica absolutamente nada. Si me quedo, pierdo dinero, tiempo y comederas de cabeza. Si voy pierdo una interrogación en el aire de lo que pudo ser y no fue. Podría vivir con ello, pero es una putada.
La vida se basa en esas pequeñas cosas que van saliendo de los matorrales. La ley de Murphy una vez más me demuestra que me odia con toda su rabia y ya no se trata de aparcar cinco calles por debajo de mi casa y al llegar tener un sitio libre en la puerta...Murphy ha decidido ir a dimensiones insospechadas para amargarme la existencia.
Finalmente tendré que darle la razón al señor Murphy en sus continuos intentos de destrucción de mi persona, pero nunca jamás podrá vencerme. Aunque me encuentre falto de oportunidades, sin ningún tipo de opción y con el ánimo por los suelos...sé que puedo vencerle y ganarle ese pulso eterno que iniciamos hace muchos años. Lo sé, si limpio el polvo...ensucio el paño. Todo no se puede tener...
Hoy decidí revelar el mayor de mis secretos. Me pesaba demasiado en el pecho y finalmente se me escapó por la comisura de los labios. Era demasiado fuerte para un alma débil como la mía. Ni siquiera mi mente pudo combatirlo. Un trozo de papel bastó para plasmarlo en tan sólo unos segundos. La caja de Pandora resumida en unas pocas frases. Un arma de doble filo capaz de destruir una vida humana.
Enrollé el papel y lo introduje en una botella de cristal. Corcho en mano tapando la botella mientras escuchaba un pequeño susurro que decía algo incomprensible. Imagino que serían las últimas palabras del secreto antes de morir en el dióxido de carbono.
Me subí a la roca más alta del acantilado y lancé la botella con todas mis fuerzas. Mis esperanzas de seguir con vida dependían de un frágil cristal y un puñado de olas a la espuma. Me imaginaba cómo un barco pirata veía mi secreto a babor, lo capturaba, lo leía y luego lo ahogaba en un vaso de ron. Lanzando palabras de desagrado o desentendimiento al aire dirigidas a su desesperado autor.
También pude ver cómo mi botella terminaba rodeada de un banco de peces capturados con una red. Los pescadores no dudarían en lanzarla de nuevo al agua sin siquiera descorchar o incluso acabaría en una bolsa de basura llena de cabezas y colas de atunes. No más triste que el final que me espera.
Quizá las olas jugando lanzaran mi botella contra una piedra desintegrando mi secreto para siempre. Haciendo que nada ni nadie lea jamás la mala espina que me azota. La tinta se separaría de inmediato formando un todo con el mar, mientras que el papel acabaría por desintegrarse con el poder de la sal. Como si escocieran mis heridas...como en un plato de papas fritas, demasiado saladas para siquiera probarlas.
Una parte de mí quiere pensar que mi botella acabó a orillas de una playa lejana. Una persona en el otro lado del mundo la descorchó y liberó mi secreto en forma de lamento. Sintió tan profundo mi mensaje que no pudo resistirlo. De inmediato cogió lápiz, papel y empezó a escribir a aquel remitente desesperado que vivía un sinvivir en el silencio, con la oscuridad, desde el olvido....finalmente rompió el papel y decidió coger un avión hacia aquella lejana dirección. Sabía perfectamente que un abrazo sería suficiente, ya que no existen palabras que puedan consolar un alma desolada.
"SI TODO LO QUE TIENE ES UN MARTILLO,
CUALQUIER COSA QUE VEA LE PARECERÁ UN CLAVO".
Sigo añadiendo a mi diario todas esas iniciativas fallidas que voy proponiendo. Escribo por enésima vez que no volveré a implicarme tanto, que no volveré a comprometerme de nuevo. El final es siempre el mismo: mi ipod y yo debajo de la lluvia esperando. A veces llegan tarde, pero llegan y otras ni aparecen. Excusas inverosímiles que hace tiempo dejé de creerme, pero siempre en el último momento.
Ojala pudiera mandar en la mente para cambiar los papeles en esta película eterna que me deja de antagonista solterón sin premio ni traje de gala. Infravalorarse sigue estando de moda en mi vida, pero me gustaría saborear el fruto de la victoria alguna que otra vez. Le pongo ganas, garra, fuerza de voluntad para que al final se vuelva en contra.
Las cosas buenas cuando fallan y vuelven no son como un boomerang. Son como un viento huracanado que arrasa todo a su paso. Me deja desnudo ante los elementos mientras todos miran mi reacción. Ciertamente no soy de los de correr huyendo como un loco, así que acabo cabizbajo una vez más.
Abro la nevera, cojo la leche y lleno un tazón con cereales, dignidad y cordura. Me lo tomo lo más rápido que pueda para que haga efecto lo antes posible y volver a la normalidad sin sorpresas añadidas. Hojeo mi diario para darme cuenta que sigue lleno de borrones que ni yo mismo descifro. Lo dejo en la gaveta durante una semana más para no tener que llenarlo con batallas perdidas y tiempo malgastado.
Guardo mi lanza sin afilar y mi escudo agrietado y dejo la lucha para cualquier otro momento. Decido que no va en mí levantar los brazos y rendirme, pero me abandono a la suerte del destino, en la que nunca he creído. Vuelvo a prometerme no dar de forma gratuita ni a meterme en aguas movedizas de las que no he aprendido a salir todavía. Al final miro hacia arriba, veo una estrella fugaz a toda velocidad y me tiro de cabeza hacia el pozo. El agua parece marrón..."vaya, vuelvo a encontrarme aquí abajo de nuevo".
Y me pregunto yo, ¿por qué hay que demostrar a nadie lo que somos? No es necesario esperar a que sea el día mundial contra la homofobia para salir a una plaza a darse besos "homosexuales". Tampoco es necesario llenar las calles de Madrid con carrozas llenas de maricas y marimachas exageradas para demostrar lo lejos que se ha llegado. El camino se hace andando y no dando importancia a lo que no lo tiene.
Poco se puede hacer para cambiar la opinión de ciertos retrógrados que siguen viviendo en el siglo XIX dentro de sus mentes. Ni ellos, ni el peso de la ley podrá destruir quiénes somos y por qué estamos aquí, porque por mucho cuerpo prisionero que haya...el alma siempre será libre. No libre de liberada o de libertad, libre de no hay barreras ni límites. Nunca nadie podrá luchar contra un alma libre, porque desde las mentes y los cuerpos sale volando a cualquier otro lugar.
Siempre se puede empezar de nuevo. No es necesario combatir siempre y cuando se pueda seguir avanzando. Cada día, cada mes, no solamente una vez al año, sino durante todo el año. La homosexualidad está en la familia, en la vida, en todos los colectivos, en cada profesión, en las aulas, en las empresas, en las oficinas, en las azoteas, en las plazas, en las colas de los bancos, en las panaderías.
La homosexualidad es tan imparable como la propia madre naturaleza. No importa si hoy en Bangladesh se penaliza con pena de muerte, mañana explotará por derecho como ha hecho en el resto del planeta. Shakespeare convivía con gays, Virginia Woolf convivía con lesbianas y ni Franco ni Hitler pudieron hacer nada para evitarlo. No se trata de una religión ni de una elección, es más que un instinto humano, es el todo de una persona.
No se tiene por qué comentar, ni explicar, ni justificar. Lo que se es, es porque existe y ha estado aquí siempre. Nunca se ha ido. No hace falta sacarlo a pasear porque va en el interior de cada uno. Si el alma es libre, solamente nosotros podemos hacer que nuestro cuerpo y nuestra voz también sean libres para siempre. Los 365 días del año, y el 29 de febrero del bisiesto...no es lo que hay, es lo que es.
Algunas noches la nostalgia se sienta a mi lado sin avisar. Extraño cómo me hace sentir cada vez más pequeño hasta que parece que no puedo alcanzar a tocar nada. Abro mi mochila mientras descubro que sigo conservando todos esos recuerdos que no debería, pero ahí están...oscuros y escondidos aunque tan visibles para mí como el mismo cielo. De repente todo me parece una pérdida de tiempo y un yunque es una bocanada de aire si la comparo al pasado.
Entonces parece que tengo pedir perdón cada vez que quiero dan un paso hacia delante y cuando me despierto descubro que he dado tres hacia detrás. Me tumbo en la cama para conciliar el sueño, pero se convierte en toda una guerra contra Morfeo, que no me quiere en su vida. Mi cabeza sigue haciendo de las suyas y me deja causando estragos. Llego a la conclusión que no soy más que un perdedor y me tapo con las sábanas hasta la coronilla para que nadie me encuentre.
Fantasmas del pasado me atacan para demostrarme que mi debilidad no viene de una mala alimentación, sino de una vida llena de vacíos inmensos e interminables que me van desnudando las entrañas. Finalmente la monotonía hace que me rinda a sus pies y sin llorar me dedico a arrancarme una a una las pocas buenas vibraciones que quedaban en mi alma. El teléfono dejó de sonar...para siempre...jamás...
Porque este mundo se me antoja desagradecido con toda su gente y sus vueltas eternas e infinitas. No quiero vivir en este podrido lugar donde los que no tienen, no son. Los que tienen pueden y los demás aguantan, y si no aguantan, se deben marchar. Un mundo en el que lo que no se quiere se mata. Se echa a la calle y se rechaza. Los perros abandonados nunca son de raza y las calles están llenas de gatos que ahora se llaman plaga en vez de felinos.
Un mundo materialista que antepone la moda a la cultura y la supremacía a la supervivencia. La ayuda no es gratuita y el que más tiene, más quiere. El oxígeno se paga a precio de oro y por suspirar hay que dar explicaciones. Un lugar que ya no comprendo ni comparto, en el que no queda bondad ni buen hacer. Los vagabundos son prácticamente vetados de la sociedad y las ONGs o se quedan el dinero, o se mantienen en el aire como algo inalcanzable, ya que nadie se detiene a escucharlas.
No se sabe lo que está bien y lo que está mal. Lo correcto no parece serlo en absoluto y los errores se pagan con sangre. Ni Leonardo Dicaprio consigue un trabajo decente, lo vemos en los semáforos limpiando cristales o vendiendo pañuelos. El físico prevalece a la inteligencia y nos damos cuenta que tan sólo estamos rodeados de un puñado de gilipollas sin corazón que nos pretenden manejar como míseros muñecos de trapo.
El dolor se sufre en solitario, se padece en la más oscura soledad. Nacemos solos, morimos solos. Las vidas se llenan de suciedad, enfermedades, pudor. Palabras feas se vuelven ciertas, colores sombríos resaltan las carreteras que ya nadie transita por miedo a que les apedreen. Que se detenga este maldito planeta que me bajo en este mismo instante. Y los demás que aguanten....
....Para los que aman de forma obsesiva, que envían millones de rosas intactas, puras, que piensan que no se marchitarán. Tocan al timbre nueve veces por si acaso no se escuchó alto y claro, por si la música estaba a todo volumen. Llaman por teléfono cien mil veces para asegurarse que llega el interés por la red. Porque la normalidad tan sólo reside en los límites del propio ser humano. Se sitúa en el horizonte de cada persona de forma personal. Si se cruza la línea se es osado, si se da la vuelta se es cobarde.
...Para los que asesinan sin arma, limpian la sangre y se van a empezar desde cero. Sin pudor que sude por su piel ni remordimientos que pesen en el futuro. Vuelven a casa a tomarse un gran tazón de cereales mientras ven cualquier canal en la televisión que no diga nada. Mente en blanco después de acabar con una vida por no querer ser compartida, por acabar con la chispa que llevaba y todos envidiaban. Si no tiene dueño se acaba con ella, con palabras que cortan como sables...dejando un cuerpo con heridas incompatibles con la existencia.
...Para los que no toman en serio cada paso del camino, del proceso, del sendero. Ni se preocupan de los susurros en forma de opinión que salen de forma gratuita por bocas envenenadas con mentiras. Dominando la retórica de forma infalible y convirtiéndola en manipulación pura y dura. Se aprovechan de las confesiones de colchón, de los secretos bajo la ducha y de las oraciones que nacen de un enfado puntual. Olvidan que todos por igual son seres humanos que sienten y padecen, que gritan cuando les duele, se olvidan de su pasado, pasan a prisa por su presente para lanzar bombas en los futuros.
...Para los que adoran los envoltorios de cada caramelo llamativo que rueda por la calle. Lo abren, lo prueban, lo muerden y saborean hasta que se sacian y lo tiran a la basura más olvidable del planeta. Sin opción a reciclar, a una segunda oportunidad. Nunca sabrán que el zumo de kiwi es verde o los sentimientos ocultos que guarda un poema. No entienden la pobreza, se ríen de la vergüenza ajena y corren cuando no saben actuar. Admiración por ellos mismos, porque su sangre no es azul, sino malva.
Al mirar esa pared donde descansa el mapa mundi me doy cuenta de lo extenso que es este planeta. Me da miedo no poder recorrer cada recoveco, no ser capaz de visitar cada pequeña isla o punto con nombre extraño que encuentro. Con mis dedos acaricio cada uno de los países y me imagino paseando por esas calles abandonadas, por los caminos desolados sin tránsito y viendo todos esos sitios que jamás volveré a visitar.
Me pregunto si finalmente acabaré cambiando mi residencia a algún lugar lejano en el que se hable otro idioma que no es el mío y en el que sienta que podría ser mi hogar temporal. Realmente no sé adonde pertenezco, y probablemente sea una respuesta que no encuentra jamás, pero me encantaría irme a vivir a cualquier otro lugar.
Ya me veo instalándome en algún país aún sin decidir e inspeccionando cada uno de sus rincones. Entonces me viene a la mente Blackpool y Graz, esos sitios que formaron parte de mi vida durante algunos meses y en los que puedo confirmar que fui plenamente feliz. Cierto que mi gente estaba lejos, pero siempre he pensado que la distancia no es una separación, sino un reencuentro próximo. Querer es poder.
Sentado en el sillón siento nostalgia cuando miro a esa pared. Con tres viajes planeados no me basta y me empeño en establecer una sede para mi vida en cualquier otro lugar. Planeo mi futuro con los pies apoyados en la silla, sin saber si formaré parte de Europa o pasaré primero por América o Asia. Nunca me ha dado miedo la extensión del mundo ni las horas que puedo pasar en un avión.
Porque más de una veintena de países no son suficientes para este alma aventurera y las ciudades se me van quedando grabadas a fuego en la memoria en busca de nuevos destinos. El dinero se convierte en impedimento temporal mientras sigo buscando mi lugar en este globo terráqueo que nunca deja de sorprenderme. ¿Acaso habrá alguien esperándome ya en algún otro lugar singular?
"LA VIDA SÓLO SE COMPRENDE MIRANDO HACIA ATRÁS. SIN EMBARGO DEBE VIVIRSE HACIA DELANTE".
-Perdoné al mismísimo Lucifer personificado.
-Caí, recaí y volví a caer en la misma trampa una y mil veces.
-Me engañaron, engañé, mentí, me mintieron...el juego del amor.
-No debí pero lo dije, y luego no me arrepentí.
-Hice la vista gorda a lo más importante. Di la espalda a grandes problemas que no estaba en mi mano solucionar...y no me importó.
-Perdí el interés tras una traición en silencio. No volví a llamar, me limité a responder lo que me preguntaban.
-Dije "te quiero" más de la cuenta. Veces que no sentía, otras tantas que no entendía su significado, demasiadas que no sabía por qué lo hacía.
-Perdí cuando quería ganar por encima de todo, gané las batallas que di por perdidas y nunca en mi vida he sabido empatar a ningún juego.
-Vencí a los demonios, engañé a los ángeles, me junté con muebles más inertes que un puñado de arena y llegué a ser alguien que no soy.
-Nunca he besado a un extraño que no conociera. Nunca ha habido polvos "de una noche". Nunca he ligado cuando he salido de fiesta.
-Me he tomado más copas de la cuenta para "olvidar" lo que volvería a mi cabeza la mañana siguiente.
-He dado mucho más de lo que recibí en infinitas ocasiones y simplemente me he limitado a no decir nada. Dicen que el silencio es oro, para mí fue barro.
-Quise y no pude, pude y no quise. A tiempo erróneo...lugar exacto.
-Mis despedidas nunca fueron buenas.
-Hace tiempo que no lloro...o bien he evolucionado a otro nivel emocional, o bien mi lacrimal ha dejado de funcionar...¿seré una roca?
Sí, también tengo miedo. Me gustaría pensar que no, pero no puedo. Me dan miedo las cosas que me asustan, que me preocupan, que me inquietan. No soy de los que temen perder, porque a mis 26 años he perdido muchas batallas. Sin embargo siento miedo. Me aterra pensar que me quedaré solo algún día, y aunque a veces me apetezca no hablar...miento si digo que me gusta la soledad.
Mis miedos son marrones oscuros, sin luz, opacos. Me llevan hasta el límite de mis fuerzas, y en esa frontera no me quedan armas. Mi cuerpo desnudo ya no es nada, no sirve de nada. Tengo miedo a perder la compostura, a no saber mantenerme firme. Aunque hoy especialmente le temo a la vida. A esa misma que siempre he adorado por encima de todo...le tengo miedo. Me asustan sus finales, sus trucos, sus secretos. Y no quiero dejarme vencer, pero hoy no tengo otro remedio...abandono.
EL COMIENZO NUNCA RESIDE SOBRE NINGÚN PRINCIPIO...
Parecía que nunca nacería, pero aquí está...con una estética forzada y protocolaria. Con un toque propio de esos que te recuerdan a quién pertenece y con muchas expectativas de futuro (para liberar tensiones más que nada). Sin más, pongamos puntos y suspensivos a esto que nace hoy y que nadie sabe hasta dónde llegará....bienvenidos a mi verdad
"LA LOCURA QUIZÁ NO SEA OTRA COSA QUE LA SABIDURÍA MISMA QUE, CANSADA DE SOPORTAR LAS INJUSTICIAS DEL MUNDO, HA TOMADO LA INTELIGENTE RESOLUCIÓN DE VOLVERSE LOCA"