http://portal.uned.es/portal/page?_pageid=93,23997632,93_23997633&_dad=portal&_schema=PORTAL
Mostrando entradas con la etiqueta historia personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historia personal. Mostrar todas las entradas
viernes, 21 de septiembre de 2012
LOS ESTUDIANTES CUENTAN (UNED) Esther Peñas
Casualmente viendo un programa en lengua de signos comentaron la creación de un libro creado por la UNED con la ayuda de 11 estudiantes con diferentes discapacidades que a su vez están matriculados en la UNED. Todos ellos y la periodista Esther Peñas en el papel de coordinadora se embarcaron en una aventura muy íntima y personal escribiendo sus experiencias, historias, barreras, felicidades y desgracias en un libro que todos deberían leer. Se trata de un grito a la sociedad para que se dé cuenta de lo vulnerables que somos, de la suerte...que funciona bajo sus propias reglas, de la capacidad de sufrimiento y aguante del cuerpo y la mente humanas, de un sinfín de emociones. Anteriormente hablé sobre las dos historias que a mí me marcaron bastante y recomiendo este libro a todos en general. Se aprende mucho y un toque de humanidad no viene nunca mal a nadie. Abrir puertas, expandir horizontes y aflorar sentimientos también son deportes universales que desde casa sentados en el sofá se pueden practicar. Dejo un link para que puedan leer online esta iniciativa y espero que al menos los que se atrevan a leerlo escriban algún comentario en este blog para contar sus sensaciones y pensamientos al leerlo. Gracias infinitas a todos.
http://portal.uned.es/portal/page?_pageid=93,23997632,93_23997633&_dad=portal&_schema=PORTAL

http://portal.uned.es/portal/page?_pageid=93,23997632,93_23997633&_dad=portal&_schema=PORTAL
Etiquetas:
discapacidades,
esther peñas,
historia,
historia personal,
kenneth iversjo diaz,
laura jimenez,
los estudiantes cuentan
domingo, 16 de septiembre de 2012
CON LOS ZAPATOS LLENOS DE PIEDRAS
Para Laura Jiménez, que aunque no nos conocemos...en mí ha dejado huella.
Y hablamos de baches, de golpes del destino, de enredos que no se desenredan jamás, de ganas de ver más allá de lo que la vida a veces nos permite. Hablamos de peleas que pueden convertirse en batallas perdidas con un descuido. Y los veo quejarse de dolores de muela, de males de amor, de problemas económicos. Pues hoy, me permito el lujo de reírme de ellos y de mí y de lo estúpido, egoísta y déspota que es el ser humano. Yo me maldigo a veces por el pasado que he tenido con tanto descoloque, tanto golpe en la cara, tanta bofetada con yunque...porque yo también pienso que lo que ocurre en el presente nos deshila el pasado y hace que se descomponga de algún modo. Gracias a eso, sin embargo, me he convertido en lo que soy hoy.
No presto tanto interés a comprar cosas materiales que hagan felices a mis repisas o a regalar estupideces que no signifiquen nada. A mí me llena más una buena bocanada de aire, un buen paseo en barco, una visita a un nuevo lugar. Si la vida tiene mierda preparada para personas como Laura, yo optaría por coger puñados de esa mierda y manchar un poco a la vida, para que sienta lo que siente ella, para que tenga que luchar igual que lucha ella. Las enfermedades degenerativas siguen siendo un misterio sin descubrir, una guerra perdida en tiempo incierto y una mala pata del destino.
Para mí, el ejemplo de Laura es crucial, y aunque no dejo de pensar para mí mismo eso de "qué fácil se ve desde afuera", me voy aplicando esas pizcas de humildad que a veces me faltan por querer ser mucho más humano y no llegarlo a conseguir. Y me lo digo yo...el encargado de defender las causas perdidas, el que excusa lo débil. A veces, sin embargo, pienso que no hago suficiente. Sin darme cuenta casi, ya he visto que todavía tengo emoción en mi piel y fuerza en mis entrañas y eso me basta. No es nada fácil caminar con los zapatos llenos de piedras...
Laura es la que aleja sus limitaciones, la que adapta su mente a la fuerza de su cuerpo que poco a poco se apaga. Sin embargo, el cerebro no morirá en esta ocasión y la libertad es justo ahí donde se encuentra. Todas las experiencias, luchas, sentimientos condensados e incomprendidos, todo lo bueno y lo mejor se esconde en ese baúl que está muy profundo en nuestro pecho y que se refleja en la mente. Ahí me quedo a descansar siempre que puedo porque en mis sueños me encierro en un cuerpo inerte para al despertar, darme cuenta de lo afortunado que soy por poder utilizarlo a mi antojo, por tener normalidad en mi vida. Es justo esta normalidad la que toda la sociedad da por sentada y no cree que toda una vida se va en unos segundos. Los hay, incluso, que no pueden ser libres al nacer...
Yo pienso, que para todos los que dejamos este mundo siendo muy jóvenes, en muy corto plazo de tiempo aparecerán nuevamente en otro maravilloso lugar que dará rienda suelta a la libertad que cada individuo merece. No importa si con otro rostro diferente u otro cuerpo...seguiremos siendo nosotros y seguiremos siendo libres. Para el resto de momentos del día, leo esto:
"Eres fuerte,aunque a veces pienses que no. Todas las circunstancias con las que vas lidiando y tu manera de responder forman las enseñanzas que te hacen especial. Una persona digna de elegir su camino. Aprende que incluso aquellos que dicen creer en que todo está predestinado y que no podemos hacer nada para cambiarlo, miran antes de cruzar la carretera".
Y hablamos de baches, de golpes del destino, de enredos que no se desenredan jamás, de ganas de ver más allá de lo que la vida a veces nos permite. Hablamos de peleas que pueden convertirse en batallas perdidas con un descuido. Y los veo quejarse de dolores de muela, de males de amor, de problemas económicos. Pues hoy, me permito el lujo de reírme de ellos y de mí y de lo estúpido, egoísta y déspota que es el ser humano. Yo me maldigo a veces por el pasado que he tenido con tanto descoloque, tanto golpe en la cara, tanta bofetada con yunque...porque yo también pienso que lo que ocurre en el presente nos deshila el pasado y hace que se descomponga de algún modo. Gracias a eso, sin embargo, me he convertido en lo que soy hoy.
No presto tanto interés a comprar cosas materiales que hagan felices a mis repisas o a regalar estupideces que no signifiquen nada. A mí me llena más una buena bocanada de aire, un buen paseo en barco, una visita a un nuevo lugar. Si la vida tiene mierda preparada para personas como Laura, yo optaría por coger puñados de esa mierda y manchar un poco a la vida, para que sienta lo que siente ella, para que tenga que luchar igual que lucha ella. Las enfermedades degenerativas siguen siendo un misterio sin descubrir, una guerra perdida en tiempo incierto y una mala pata del destino.
Para mí, el ejemplo de Laura es crucial, y aunque no dejo de pensar para mí mismo eso de "qué fácil se ve desde afuera", me voy aplicando esas pizcas de humildad que a veces me faltan por querer ser mucho más humano y no llegarlo a conseguir. Y me lo digo yo...el encargado de defender las causas perdidas, el que excusa lo débil. A veces, sin embargo, pienso que no hago suficiente. Sin darme cuenta casi, ya he visto que todavía tengo emoción en mi piel y fuerza en mis entrañas y eso me basta. No es nada fácil caminar con los zapatos llenos de piedras...
Laura es la que aleja sus limitaciones, la que adapta su mente a la fuerza de su cuerpo que poco a poco se apaga. Sin embargo, el cerebro no morirá en esta ocasión y la libertad es justo ahí donde se encuentra. Todas las experiencias, luchas, sentimientos condensados e incomprendidos, todo lo bueno y lo mejor se esconde en ese baúl que está muy profundo en nuestro pecho y que se refleja en la mente. Ahí me quedo a descansar siempre que puedo porque en mis sueños me encierro en un cuerpo inerte para al despertar, darme cuenta de lo afortunado que soy por poder utilizarlo a mi antojo, por tener normalidad en mi vida. Es justo esta normalidad la que toda la sociedad da por sentada y no cree que toda una vida se va en unos segundos. Los hay, incluso, que no pueden ser libres al nacer...
Yo pienso, que para todos los que dejamos este mundo siendo muy jóvenes, en muy corto plazo de tiempo aparecerán nuevamente en otro maravilloso lugar que dará rienda suelta a la libertad que cada individuo merece. No importa si con otro rostro diferente u otro cuerpo...seguiremos siendo nosotros y seguiremos siendo libres. Para el resto de momentos del día, leo esto:
"Eres fuerte,aunque a veces pienses que no. Todas las circunstancias con las que vas lidiando y tu manera de responder forman las enseñanzas que te hacen especial. Una persona digna de elegir su camino. Aprende que incluso aquellos que dicen creer en que todo está predestinado y que no podemos hacer nada para cambiarlo, miran antes de cruzar la carretera".
Gracias Laura
sábado, 8 de septiembre de 2012
EL HOMBRE QUE ERA MÁS FUERTE QUE EL DOLOR
Hoy me apetece contar una historia que conozco muy bien. Es la historia del hombre que superó al dolor y que fue más fuerte que él. El hombre que venció en todas las guerras contra la vida y sus triquiñuelas. El noruego, así es como voy a llamarlo, nació un trágico día hace ya bastantes décadas. Justo ese día su madre murió al dar a luz y se quedó huérfano desde que abrió los ojos por primera vez. Nunca conoció el amor de una madre, la dedicación, el cariño que proporciona. Su padre comenzó a beber y a descuidar a sus hijos, por lo que la hermana del noruego tuvo que ocuparse de él desde muy pequeño. Años más tarde su casa ardió, pulverizando así todos los recuerdos, fotos convertidas en cenizas y demás objetos valiosos que robaron las llamas.
Años después el noruego se embarcó y surcó mares y océanos. Fue desde Europa a Asia, pasando por Durban en África, por China, por Noruega, Alemania y decenas de ciudades. Se llegó a enamorar de una noruega en sus innumerables viajes a Oslo (centro base en ese entonces) hasta que finalmente fue una española la que lo cautivó. Ella se convirtió en su universo y no solo le dio cuatro hijos, sino que era su razón para seguir en este mundo. Descubrió con ella todo lo que no había conocido hasta entonces: amor, amistad, cariño, pasión...tantos sentimientos que le eran ajenos a su edad. Hacía años había aprendido el oficio de albañil, ya que no tenía estudios, y desde que dejó los mares empezó a trabajar cerca de su mujer y sus hijos. Con el tiempo consiguió un humilde trabajo de sepulturero en varios cementerios cercanos y así permaneció hasta que se jubiló.
El noruego alternaba su trabajo de 8 a 5 con "cáncamos" de albañil por las tardes para que a sus hijos no les faltara de nada, para que fueran felices y no vivieran el calvario en el que se vio sumergido. Años trabajando doce horas al día para mantener una familia que dependía completamente de su sueldo. Con tan sólo una vía de escape en verano en forma de quince días de vacaciones que disfrutaba con su mujer.
Cuando miraba atrás se sentía orgulloso de las cosas que había conseguido; de una esposa maravillosa, cuatro hijos sanos, la casa que él mismo había construído con sus propias manos. Había sido un cambio radical el pasar de la libertad que da un barco que atraviesa los mares a trabajar infinitamente para sacar una familia adelante, pero era su felicidad y él mismo la escogió.
Quiso el destino, la vida, la muerte, o el azar que a los 53 años su mujer falleciese repentinamente dejándolo viudo y al menor de sus hijos con tan sólo 19 años. Fue entonces cuando todo cambió y tuvo que tomar las riendas de su vida, confíar en sus hijos y seguir mirando hacia delante tragando lágrimas a cada paso. Aprendió a cocinar, limpiar, lavar y fregar a los 60 años, a la fuerza. Sin embargo, sin ninguna razón más que su propia supervivencia decidió vencer al dolor, y lo consiguió.
Poco a poco vio a sus hijos crecer y convertirse en hombres y mujeres, mientras se pasaba los meses llevando flores a aquel nicho que lo apuñalaba con cada visita. Quiso la desdicha una vez más ponerle a prueba brindándole un cáncer, enfermedad que tras años de lucha, paciencia y perseverancia pudo sobrevivir. Una vez más el noruego venció al dolor. Como recompensa tuvo nietos, cambió de casa para olvidar recuerdos y sorprendentemente nunca buscó ninguna otra mujer que suplantara a su esposa. A día de hoy el noruego sigue en pie, fuerte, sereno y tranquilo.
Este pequeño resumen es la historia de mi padre, que en la actualidad tiene 71 años, sigue haciendo trabajillos de albañil y está fuerte como una roca. Para mí, un referente total en mi vida, un apoyo, un héroe. Un hombre que no solamente venció al dolor, sino que ni el cáncer, ni el colesterol, ni las muertes de sus pilares lograron convencerlo para rendirse. Un luchador nato del que saqué toda la fuerza que tengo dentro para seguir por el camino que sigo, y para sonreír después de mi mala espina en ciertos aspectos de mi vida.
Yo, a día de hoy, con 28 años a mis espaldas...solamente le pido a la vida que pueda ser la mitad de hombre de lo que ha sido él, la mitad de fuerte de lo que ha sido él y la mitad de valiente de lo que ha sido él. Nunca he estado tan orgulloso de nadie y probablemente nunca lo estaré. Y aunque en ocasiones seamos dos extraños...siempre habrá una parte de mí que haya sido suya antes. Es justo por esos pedacitos que me ha dejado al vivir, por los que yo lucharé hasta la muerte. Gracias papá.
Años después el noruego se embarcó y surcó mares y océanos. Fue desde Europa a Asia, pasando por Durban en África, por China, por Noruega, Alemania y decenas de ciudades. Se llegó a enamorar de una noruega en sus innumerables viajes a Oslo (centro base en ese entonces) hasta que finalmente fue una española la que lo cautivó. Ella se convirtió en su universo y no solo le dio cuatro hijos, sino que era su razón para seguir en este mundo. Descubrió con ella todo lo que no había conocido hasta entonces: amor, amistad, cariño, pasión...tantos sentimientos que le eran ajenos a su edad. Hacía años había aprendido el oficio de albañil, ya que no tenía estudios, y desde que dejó los mares empezó a trabajar cerca de su mujer y sus hijos. Con el tiempo consiguió un humilde trabajo de sepulturero en varios cementerios cercanos y así permaneció hasta que se jubiló.
El noruego alternaba su trabajo de 8 a 5 con "cáncamos" de albañil por las tardes para que a sus hijos no les faltara de nada, para que fueran felices y no vivieran el calvario en el que se vio sumergido. Años trabajando doce horas al día para mantener una familia que dependía completamente de su sueldo. Con tan sólo una vía de escape en verano en forma de quince días de vacaciones que disfrutaba con su mujer.
Cuando miraba atrás se sentía orgulloso de las cosas que había conseguido; de una esposa maravillosa, cuatro hijos sanos, la casa que él mismo había construído con sus propias manos. Había sido un cambio radical el pasar de la libertad que da un barco que atraviesa los mares a trabajar infinitamente para sacar una familia adelante, pero era su felicidad y él mismo la escogió.
Quiso el destino, la vida, la muerte, o el azar que a los 53 años su mujer falleciese repentinamente dejándolo viudo y al menor de sus hijos con tan sólo 19 años. Fue entonces cuando todo cambió y tuvo que tomar las riendas de su vida, confíar en sus hijos y seguir mirando hacia delante tragando lágrimas a cada paso. Aprendió a cocinar, limpiar, lavar y fregar a los 60 años, a la fuerza. Sin embargo, sin ninguna razón más que su propia supervivencia decidió vencer al dolor, y lo consiguió.
Poco a poco vio a sus hijos crecer y convertirse en hombres y mujeres, mientras se pasaba los meses llevando flores a aquel nicho que lo apuñalaba con cada visita. Quiso la desdicha una vez más ponerle a prueba brindándole un cáncer, enfermedad que tras años de lucha, paciencia y perseverancia pudo sobrevivir. Una vez más el noruego venció al dolor. Como recompensa tuvo nietos, cambió de casa para olvidar recuerdos y sorprendentemente nunca buscó ninguna otra mujer que suplantara a su esposa. A día de hoy el noruego sigue en pie, fuerte, sereno y tranquilo.
Este pequeño resumen es la historia de mi padre, que en la actualidad tiene 71 años, sigue haciendo trabajillos de albañil y está fuerte como una roca. Para mí, un referente total en mi vida, un apoyo, un héroe. Un hombre que no solamente venció al dolor, sino que ni el cáncer, ni el colesterol, ni las muertes de sus pilares lograron convencerlo para rendirse. Un luchador nato del que saqué toda la fuerza que tengo dentro para seguir por el camino que sigo, y para sonreír después de mi mala espina en ciertos aspectos de mi vida.
Yo, a día de hoy, con 28 años a mis espaldas...solamente le pido a la vida que pueda ser la mitad de hombre de lo que ha sido él, la mitad de fuerte de lo que ha sido él y la mitad de valiente de lo que ha sido él. Nunca he estado tan orgulloso de nadie y probablemente nunca lo estaré. Y aunque en ocasiones seamos dos extraños...siempre habrá una parte de mí que haya sido suya antes. Es justo por esos pedacitos que me ha dejado al vivir, por los que yo lucharé hasta la muerte. Gracias papá.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
EL COMIENZO NUNCA RESIDE SOBRE NINGÚN PRINCIPIO...
Parecía que nunca nacería, pero aquí está...con una estética forzada y protocolaria. Con un toque propio de esos que te recuerdan a quién pertenece y con muchas expectativas de futuro (para liberar tensiones más que nada). Sin más, pongamos puntos y suspensivos a esto que nace hoy y que nadie sabe hasta dónde llegará....bienvenidos a mi verdad
"LA LOCURA QUIZÁ NO SEA OTRA COSA QUE LA SABIDURÍA MISMA QUE, CANSADA DE SOPORTAR LAS INJUSTICIAS DEL MUNDO, HA TOMADO LA INTELIGENTE RESOLUCIÓN DE VOLVERSE LOCA"